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30 noviembre 2016

Realidad y fantasía no se excluyen.


Vivir y soñar, se puede. 
Ser feliz viendo y recogiendo la cosecha, es una forma de sentir que ha valido la pena, la siembra, el riego y los cuidados. 
Pero también que desborda y supera todas las previsiones. 
La realidad supera a la esperanza que pusimos ayer. Es mucho más

Es como una fantasía, esa gama maravillosa de tonos y volúmenes que nunca imaginamos y se convierten en algo nuevo. 
Los membrillos tienen más variedad que el oro, porque tienen los reflejos de la vida. 
Del tacto, saltan a la vista, y en la mesa se convierten en manjar,  son una exquisitez para un sentido nuevo, como el gusto.


Pero si se captan las formas, las proporciones, los colores y llevas con sensibilidad todo eso al pincel y al óleo se transforma en otra realidad. 

Con unas pinceladas silenciosas, pausadas, como quien se acerca a un misterio, se puede jugar con la luz, y suben al cuadro los membrillos.




Con el realismo de una cesta sencilla y el fondo oscuro, para que nada rompa la débil línea del hechizo, que separa lo tangible, de la realidad imaginada.


Cada uno puede escoger lo que desee o quedarse con todo. Las fotos que aquí incluyo, tampoco tienen el aroma, pero captan y reflejan lo que vosotros contempláis.



En ese juego de lo que es y lo que no es, entre la imaginación y la realidad, transcurre nuestra vida. 
Estamos en tiempo de cosecha y uno se da cuenta de que es importante haber sembrado. 

Pero quien no sembró físicamente, puede sentir la experiencia y el gozo de esa maravilla que nos regala la naturaleza tan abundantemente. No hay una sola forma de belleza, ni los ojos son el único sentido para percibir la realidad.
Un abrazo
Ángela.

PD. Si se deja macerar el membrillo durante un día con muy poca azúcar, al día siguiente y a fuego lento se hace solo, sin necesidad de estar dándole vueltas y vueltas.

14 agosto 2016

Mirando al mar

Contemplando el infinito, que está delante de los ojos, a mi alcance casi y es todo azul en movimiento...

Siento la caricia del sol, y el regalo de la brisa, como una mano amiga que juega con mi pelo...
Las olas que juegan y porfían para ganar la orilla, que a veces se pelean o se rompen, me traen los secretos de la música y la vida...

Todo es oro sobre un espejo ardiente, donde solo se miran, en vuelo, las gaviotas, que surcan libres entre los dos azules...

Y yo, parada, pero siempre en vuelo, si puedo tocar el infinito, y sentir lo que siento, es porque soy libre...
En lo alto, las estrellas coquetas, que se asoman para ver desde arriba a los humanos, cada vez más pequeños, jugando en la playa...

De espaldas a todo, cierro los ojos y me dejo llevar hacia adentro con la ternura de la luz que me inunda y me conduce a la paz, ¿o es el paraíso del ocaso?

Ya no me importa seguir bajo el sombrero... no soy el sombrero. Ni siquiera el cuadro que pinté para refrescar la mirada está conmigo...
Tal vez se sale del paraíso cuando se nace, y tenemos que acostumbrarnos a ir dejándolo todo, para encontrar el camino de regreso...

Disfrutar todo, agua, luz, música y sueños...para ir llenando, como niños en la arena, el pozo maravilloso de la vida.

07 agosto 2016

Otro paisaje, otros recuerdos.

Busco un rincón en mis archivos donde la imaginación me lleve a paisajes donde encontré la paz.
Pasamos la vida, con recuerdos que están a nuestro lado, pero están en el ángulo escondidos, al fijarnos en ellos, parecen despertar. ¿Cobran vida? Nosotros recobramos la memoria de lo que vivimos.

Otro paisaje, otros recuerdos.  El agua o el vino, el trabajo de la siega y la cosecha, son pasado pero...cuánta vida y cuánto sudor tienen!.
Son los segadores. Salían de casa muy temprano, antes de que el sol se levantara. Segaban las mieses a mano, con la hoz y la guadaña bien afiladas. Hacían las gavillas sin perder un grano. Luego las cargaban en los carros e iban camino de la era, para descargar y esparcir las espigas con la cabeza hacia el centro del círculo.

Venía luego el paso lento de animales con los trillos. Y ya al final, como siempre, a separar el trigo de la paja. ¡Qué tiempos tan hermosos, tan alegres y tan sanos!.
No habían llegado las máquinas ni el paro.
Nos trasladan a otro siglo, a los años venturosos de la infancia y el trajín de la familia, por las mieses y las eras.
Se trabajaba mucho y se veía la cosecha. Nosotros no entendíamos de otra cosa que risas, manojos de espigas, trigo y paja, y el viento que entonces era para todo necesario.

No hay razón para seguir caminando a pleno sol. Quiero disfrutar de la sombra, sentada, en un rincón. Voy a rimar mis íntimos latidos, en paz mis sentimientos. En el reposo y la luz. Contemplando este óleo que he reproducido, como un canto a mi gente y a mi tierra.

       

19 junio 2016

Entre mi corazón y el mar

En silencio y con la fuerza de las olas.
Depende como uno quiera celebrar la dicha de estar vivo.


Yo, decidí relajarme y encontrar lo mejor que no está fuera, sino más allá de mi misma y siempre en el interior.



De inmediato la paz del mar y su fresca brisa me bañaron. El aroma y la sal, inconfundibles, dejaron a la deriva mi corazón y mis sueños.

Por un momento, los barcos se convirtieron en gaviotas y comenzaron a navegar en otro azul, junto a las nubes. Yo era el ancla.
Un suspiro del aire y... aparecieron en el mármol flores cuya fragancia me llegaba con el vaivén de las olas.

¿Quien enseña a volar a las gaviotas? ¿Quien enseña a nadar a tantos seres por los caminos del agua? ¿Dónde está el puerto de todos y de todo?

Hay un momento en el que descubrimos la caricia que nos rodea con afecto y es eterna mientras dura.


El alegre rocío de los labios, cierra las ventanas de los ojos, y el mundo ya no está fuera, sino sumiso como un grano de arena jugando a mis pies aquí en la playa.

Tal vez sea como una alfombra diminuta de patchwork, con las aplicaciones de la mano que mece el universo.
Un beso.
Angela.

26 junio 2015

Utopías de verano.

Pozo, palabra honda, decía Juan Ramón Jiménez.  Posiblemente, tanto lo de pozo, como lo de honda, pueda aplicarse también a la persona.

Todos tenemos muchos sueños y algunas realidades. Somos hijos de la imaginación y del destino. El viento encuentra música en las ramas y en las hojas. Y en las noches oscuras y serenas, las estrellas envían sus mensajes de luz y de silencio.




Al ser grande lo que contemplamos cada día, nosotros nos crecemos con imaginación y libertad... hasta que una mirada en el espejo del agua de ese pozo nos devuelve tal cual somos. Nos vemos,  y descubrimos la pequeña utopía de la realidad, la sencilla utopía de la humildad y de la pequeñez.




Descubrir las limitaciones con las que tropezamos con los demás y la inmensidad profunda en donde todos coincidimos, es una maravillosa experiencia de verano. Ver y beber. Caminar y descubrirse en el entorno de la naturaleza y de la vida.




Cuanto más estamos con los demás, cuanto más salimos del entorno habitual y de nosotros, el silencio se hace más pequeño y necesario. Y entonces comprendemos que somos tan grandes como nuestro silencio, y tan pequeños como nuestra capacidad de asombro. Somos tan grandes como nuestros deseos y tan pequeños como nuestro amor. Pero por esa doble vía de amor y de deseo se puede crecer.


¿Dónde comienza y donde acaba la huella que dejamos en el camino? ¿Dónde comienza el camino y donde acaba? O, como decía el poeta, somos caminantes y nuestras "huellas son el camino, y nada más, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar".

Allá donde se encuentra cada uno, sabe que la utopía es que somos caminantes con todos, y estrellas fugaces como los segundos de los relojes al sol.
Tenemos la fuerza de todos caminando tan deprisa, que solo vemos la espuma de la estela de la barca humana.

Os dejo esta utopía de verano, sobre mis óleos de agua.
Feliz verano. Estamos ahí aunque no nos veamos. ¿Veis esa pequeña huella al lado de la vuestra? Pues debe ser la mía. Porque hoy quise acercarme por ahí.
Un beso.

10 abril 2015

Siempre es ahora.

Cada vez más convencida de que el tiempo no se pierde. Cuando uno hace lo que tiene que hacer, sea lo que sea, no ha perdido el tiempo; cocinar, coser, planchar,leer, charlar, escuchar música, pasear o simplemente pensar o quedarse en silencio y asombrarse de una puesta de sol o de un amanecer...no es perder el tiempo.



Es uno quien se pierde o se engrandece cada instante. El tiempo corre, "huye" y nos lleva en su vuelo. Mejor dejarlo que se eleve y que siga su destino. Hay pocas mujeres cazadoras. Las que sostenemos una aguja y un dedal entre los dedos, no salimos en su busca, ni intentamos cazarlo.
Tenemos todo el tiempo. Porque nos tenemos a nosotros de forma intemporal. No disparamos, porque disparar al tiempo es morir entre relojes.




Apresurándonos despacio, llegamos a donde tengamos que llegar.
Todo está pendiente de nosotros, si nosotros no estamos pendientes del tiempo.
Todo colabora con nuestro pequeño o gran esfuerzo, con nuestra ilusión y nuestra alegría, cuando el amanecer cada mañana es un maravilloso punto de partida hacia lo desconocido.








El destino, al despertar, siempre está un poco más allá en el horizonte. Si hemos llegado hasta aquí, la meta está más cerca. Hay un propósito en la vida.



Lo que puedo ir mostrando de mis pequeñas obras, son también pequeñas cosas, detalles, huellas, por donde han caminado mis pasos. Pero yo, sin quererlo, estoy un poco más allá.
Así que cada vez, que entro en mi blog o en el vuestro, sé que os encuentro ahí delante, en el ahora siempre, no el ayer que hizo lo que en este momento puede verse y apreciarse.






Del silencio de los días, van creciendo sentimientos, amistades, logros y destinos. 
Ahí seguimos latiendo. 
Os quiero, en mil idiomas, para que a nadie le falte aprecio allá donde se encuentre.



Os regalo estas flores al óleo, que pinté en alguna primavera.

11 febrero 2015

Junto a la flor de loto

Lo pinté para que fuera uno de los cuadros que presidiera mi salón. 
Ahí sigue con su mensaje doble, de flor y de mujer que piensa, o a la que la flor hace pensar.

El loto parece flotar sobre la paz del agua. Aunque sus raíces se hundan en el barro, es la planta que va desprendiéndose de todo hasta encontrar la luz. Capaz de regular la temperatura, como los seres de sangre caliente. Se mece sobre el agua, pero surge libre, desprendida, sin otro deseo que la luz.

Ajena a todo, confiada, abre sus pétalos y entonces aparece todo su esplendor. Por eso es la metáfora del alma, de lo que uno puede lograr, a pesar del barro, la adversidad y el fuego. 
En la sabiduría tranquila, la confianza en la luz, que puede eclosionar en una delicada flor.


En algunas religiones orientales, la planta del loto es una flor viajera, que desde el barro, gracias al agua de la vida, rompe la superficie y alcanza la perfección por encima del agua, protegiendo muchas veces la vida que se esconde bajo las hojas.

Simboliza desprendimiento, confianza, pulcritud, suerte, paz e iluminación.

Y para mí, esa tranquilidad, esa mirada reposada, esa búsqueda de la luz y de la perfección, es todo lo que necesito para poder crecer, para poder amar, para poder trabajar, y si no sonara pretencioso, también para poder crear.

Con esta imagen, quisiera transmitir lo mejor para todas mis amigas y amigos, Parece nada, pero...para mí es esencial en todas las circunstancias y estaciones de la vida.
Un abrazo.

24 mayo 2014

Un alto en el camino


Algo distinto del patchwork, también importante.

Hoy que se ha parado media España y parte del mundo, porque Madrid se ha ido a Lisboa a conquistar Europa…tenemos un tiempo para nosotros.

Tiene que ser algo especial. Ni ruido, ni puntadas. ¡A disfrutar también! Hay una vocación de solitario que disfruta de mucha compañía, de forma distinta del barullo y griterío. No corremos juntos, pero sí caminamos hacia un ideal que compartimos: la belleza, el arte, el infinito, la paz y la luz.

Buscamos encontrar la felicidad en la fuente donde habita: en nosotros.
Ese paraíso se goza porque no está más allá de todo, ni de todos. A veces, habla todas las lenguas y nos regala todas las melodías. Se llama amor, y a veces hijos, a veces amistad, y siempre maravillosos sueños. Tan sólo con los sueños podemos ir más lejos que con todas las riquezas. Compartidos o no, lo importante es sentirse bien y estar vivo.

Vivos por dentro y con toda la sensibilidad en cada poro de la piel. Pero sobre todo con esa chispa inigualable, bruja casi siempre, ardiendo en la pupila.


La felicidad viene con nosotros al nacer, pero se trabaja y se cosecha, se recibe y se comunica, se comparte y se reparte y crece haciendo felices a quienes tenemos al alcance de la mano o del corazón. Y es así, porque la felicidad que disfrutamos no es nuestra, como no es nuestro el sol, ni la salud, ni el mar, ni casi nada. Ni la vida.




Pero hay que gozar lo que tenemos. Todo es un regalo y los que lo sabemos tenemos que dar “gracias a la vida” que nos ha dado tanto. Nos ha dado la risa y también el llanto. Nos dió habilidades y también el pachtwork.



Gracias por estar ahí. Un abrazo con todo el encanto del silencio. ¡Qué maravilla saber que no hay distancias y el mundo es un pañuelo! ¡Un abanico que nos reconforta con solo abrir la memoria y mover el pensamiento!
                                                                                                                                                                                     Para decorar mis palabras, alguno de mis trabajos antes de que el patchwork me atrapara.








...y Mora




04 mayo 2013

Coincidencia


Seguro que es un buen día. 
Hay muchas coincidencias, tantas como madres que celebran su día, el día de la madre.

            
Yo tengo una más,¡qué alegría!, porque hoy también es el cumple de mi hijo. En realidad el día del hijo es también el día de la madre, porque nada serían si no fueran juntos. Es la belleza  del amor que crea y engrandece, por el que traspasan las fronteras de los días, los años, y les permitirá traspasar las de la vida.
            







Pero no todos los niños cumplen años el día de la madre. Tampoco  todos los años coincidimos mi hijo y yo. Seguro que ni a ellos, ni a nosotras nos importa. Una cosa es darles vida, y otra aceptar que tienen que vivir su vida.

            








Con ellos vivimos cada día y, cada instante sin ellos es un sin vivir, que va matando 24 horas, con momentos de luz y con sus noches lentas y heladoramente frías.

            





Los hijos y la juventud, no dependen de la edad, son don, enigma, capacidad, amigos, inconsciencia, desorden, locura y sueños y esperanzas, todo junto y más, y unas madres, al quite con un capote invisible, para que no les haga daño el bravo toro de la vida.
           




Hoy nos llenan de besos y detalles, y salimos a compartir la dicha de tenerlos, de saber que nos tienen, brindar por lo vivido, y también por el futuro que, es más suyo que nuestro. Porque esa es ley de vida.
             
Hoy, coincidimos, bendita coincidencia. Toca disfrutarla y dejar que orgulloso, su padre nos invite. 


Mi felicitación para todas vosotras "madres" con todo mi cariño.

28 abril 2013

Belleza al natural



Me ausenté, de esta tierra de miel y de los míos. 
Tuve que ausentarme del mundo de las telas, los hilos y dedales, para abrazar la vida incipiente de los niños. Gocé infinito, echando una mano a la familia.
Ahora, ya de vuelta, apenas tengo algo que colgar. Y como no quiero estar ausente por más tiempo, de las amigas y amigos que me siguen, me vais a permitir que haga un paréntesis primaveral.
Recobro dos pinturas que hice hace ya unos años y las ofrezco a todos con la única intención de saber que aquella que pintaba y esta que cose, construye casas a su aire y sueña la perfección con lo que cae en sus manos, es la misma.





Esa belleza en suspensión, es otra naturaleza, algo distinta, pero no extraña.



Seguro que todas/os tenemos otras dotes, o tal vez otras manías, distintas de las que a veces mostramos. Eso nos hace más humanos.







El ser humano que somos, no se agota en un plato bien hecho, un postre especial, ni en un dedal, ni en un pincel, ni siquiera en un verso, o un relato.






Así que, esa soy yo también.  Podéis verlo mientras os abro el apetito con un cesto de frutas que gracias al arte de Ana su creatividad y generosidad,  podréis como yo disfrutar. Me ha encantado hacerlas.







A todas/os que pasais de visita por mi pequeño espacio, a las nuevas/os seguidores con los que no puedo contactar y a todas/todos que me dejais vuestros comentarios, os deseo una semana feliz. Me alegran vuestras visitas y lo celebro, ya lo escribí en otra ocasión y lo repito, el amor es una celebración diaria. Así lo vivo.

14 junio 2012

Trescientas,300


Espontáneamente, libremente, cada día se han ido uniendo nuevas voces a la mía, han salvado la distancia que separa sus vidas, sus historias, su trapos y puntadas,  sus obras y sus sueños y con un clic se han plantado en mi puerta, en mi Blog, y suman tanta amistad y tanta vida, que este su “venir” me exige casi abrir  la puerta-ventana, el corazón, el alma y salir, y gritar: ¡Gracias! Y decirlo, no una, sino 300 veces. Nunca pensé que fuerais parte de mis pequeñas creaciones. Nunca imaginé que los hilos del mundo, que no sé quien los maneja, terminarían uniendo, conectando, enriqueciendo, a personas tan grandes y queridas, por encima del tiempo, por encima de lazos y de sangre, por encima de horarios, como si todos formáramos parte de una pequeña obra de patchwork, y además sin que se note la costura, porque no la hay o yo al menos no la veo.
Sois muchos 300. ¡Me anonadáis casi! Me siento muy pequeña. El mundo que parece tan grande y tan inmenso, que gira tan de prisa, resulta que es un pañuelo, apenas unos centímetros de tela, en el que todos vamos encajando, como parte de un puzzle de colores  pero vivo, con seismilmillones de latidos. ¡Qué fuerza! Que entre seismilmillones hayamos coincidido, aquí y ahora, es un regalo maravilloso! ¿Magnetismo? ¡Qué misterio!
No puedo abrazaros individualmente, pero sé que mis brazos son tan grandes que os alcanzo a tod@s. Quiero que sepáis, que estoy emocionada. Un beso, y … a seguir con la labor, que nuestra tarea es muy bella. Seguiremos agrupadas por las puntadas. Hace apenas unos años esto era impensable. ¿Qué veremos, y qué nos aguarda el futuro? ¿Algún día lo veremos, lo verán o nos veremos? ¿Por qué no? Mil gracias!!

27 mayo 2012

Engalanado jardín


Entre bloque y bloque de patchwork os acerco uno de mis óleos ahora que la primavera ha florecido.
Cualquier jardín es un pequeño paraíso. Es la hermosura cercana que se deja moldear a nuestro antojo. Podemos dejar que la inteligencia lo engalane con esos rasgos cálidos del trabajo humano. Entonces brillará con una luz muy especial.
Mil gracias a todas y todos por vuestros comentarios.

05 mayo 2012

Flores de fuego



Hace unos años, tomé el pincel y en la naturaleza encontré tantos matices, que podía descubrir desde la sombra fría hasta el fuego. Dejé que la caricia del viendo me tocara la retina y lo llevé como pude hasta el lienzo.
Nunca fui a una clase de pintura.¿Se lleva el  arte dentro?. Intento únicamente dejar que la belleza que descubro me llene hasta las fibras más profundas de mi ser. Luego, es un proceso sencillo, dejar que los demás sientan algo parecido.
El pincel del viento se pasea desde abajo para poder alzarse hacia la luz. Así sucede con la brasa y se convierte en llama. Pero cuando aviva el color, se convierte en fuego. Hay fuegos que no destruyen, como hay brisas que acarician. Y pueden estar ahí en un rincón donde se ponga el lienzo. Tiene la calidez de la naturaleza.
Ahora hago patchwork, pero traigo aquí los lienzos para que podaís ver otra faceta y otro momento de mi vida.

08 septiembre 2010

Sabores de siempre


¡El bodegón no se encuentra en la naturaleza, como una flor, un árbol, una cascada!
Es una obra de arte que empieza en la imaginación y las piezas se buscan, se acomodan a la luz y se encuadran en el canon de belleza que uno tiene.
Este bidón viejo y oxidado ha tenido su función en un huerto para el riego.
Los pucheros han servido en casa del abuelo. Pero son los ajos, y su luz, lo que da proximidad a la vida y al recuerdo. Potencian los manjares y superan inalterables las distintas etapas de la vida.
El bodegón, que ha llegado al lienzo es un homenaje a la familia, tradicional, y artesana, unida y bien alimentada.

06 junio 2010

Belleza en suspensión








Puede, de un clavo estar pendiente un mundo, una ilusión, un ramillete de flores, y cualquier cosa que nos pueda sugerir mil cosas.
Hay que dejarse llevar por la locura del momento. Y luego tomarse mucho tiempo para contemplar esa locura.

30 mayo 2010

Cuenco del viejo hogar




Estos cuencos nos traen recuerdos del viejo hogar. Historias de vida con asas. Se pueden coger y enlazar con aquellos años, con aquel pan candeal, con la hornera, y la lumbre, con padres y abuelos. Tienen tanto el calor de las comidas que en ellos se servía, como sobre todo el cariño de las manos de los seres queridos con los que compartimos.
Estos colores tienen hasta sabor, un poco de humo y mucho tiempo. He tenido que pintar llenando la paleta con todos los colores y matices que dejaron en mi los seres más queridos. Algunos ya se han ido. Por eso son también un homenaje.

23 mayo 2010

Soñadora





Todo artista necesita un momento de concentración. Lo que uno sabe, sus habilidades y destrezas, su talento y su magia, necesitan la inspiración y la bendición para poder interpretar con grandeza y fluidez. El público respeta ese momento, íntimo, profundo. La maestría y el éxito de la ejecución será una obra de todos. Habrá una energía global, personal y colectiva. La música es una vibración de las cuerdas del violín, del arco, y del alma.
El arte resuena y se percibe en todos los sentidos. Puede uno estar ciego pero lo siente, puede estar sordo y percibir su belleza, tiene su aroma y resuena directamente en el tambor del corazón.

16 mayo 2010

Mensajeras silenciosas


Sólo por mensajeras silenciosas, por su arrullo y su zureo, las palomas han llegado a ser un símbolo de paz. Llevan, a veces, en su pico una pequeña rama con sus hojas indicando que ha pasado la tormenta o la amenaza . Pero además son todo un símbolo de presencia del espíritu que protege y acompaña a los humanos. Los pintores y poetas, las sitúan en la luz que el cielo envía a María para anunciarle la noticia de su maternidad.
Por eso, cuando las vemos cerca de nosotros, o hacen nido en la abierta vasija del jardín, las palomas con su luz dan al barro un calor especial. Todo parece recobrar el encanto de la vida. En el pincel son una llamada al infinito y al silencio.

09 mayo 2010

Cristal



Procurar que no se rompa el aire, que en el vacío quepa una jarra, un vaso y una copa, que el cristal con un soplo tenga vida, y sea puro y este vivo, y se pueda mirar tanto de noche como de día, es un arte, pero de magia y de color. Pero además tiene otro misterio, es tan humilde y señorial que se acomoda a todo lo que en esos recipientes se eche, y desde ahí regala todos los sentidos; se puede ver, oler, gustar y hasta sentir y tocar. No va más... es casi como el agua, transparente y pura, y se acomoda a las formas de la imaginación y ... hasta se pueden ver los ojos de quien mira.

05 mayo 2010

Paisaje de humo







El amor que da vida al paisaje se eleva perezoso hasta las nubes. Es un campo abierto junto a un río. Tienen sentido las flores porque alguien las mira o viene a recogerlas para adornar la casa. Las montañas que recortan horizontes protegen los sueños abiertos, y los pequeños huertos de utopía. Los nidos y las aves, el júbilo en la sangre, van tejiendo la vida, por dentro siempre. ¿También por fuera?. El paisaje es eso: todo y nada. Sin fuego puede ser igual a cualquier páramo. Con penachos de humo, un paraíso, un espejo del cielo y un vergel.