28 noviembre 2012

Septiembre




Como muchos sabeis casi hasta ayer he sido profesora. Nunca se deja de serlo.
La diferencia entre los aprobados y suspensos, no es un simple número. Ni un mes. Es un verano, unas vacaciones y sobre todo el tiempo para hacer o disfrutar de mil cosas.












Tras la alegría de un curso aprobado, septiembre se abre siempre lleno de esperanza y de futuro, con nuevas materias, nuevos amigos y nuevos profesores.









La dinámica de familia, hasta que los hijos terminan su carrera es esa cadena de meses, años, sobresaltos y corazones que estallan de alegría hasta las lágrimas. Todo engarzado como sueños y desengaños, fracasos y éxitos.







Cuando los hijos van encarrilando su curso, su vida, nosotros podemos, en septiembre planificar los hobbies, la asistencia a cursos por capricho, o dedicar los días a lo que siempre quisimos hacer y siempre tuvimos que posponer.
 
 
 
 
 
 

 
 
 
Siempre hay algo que aprender, muchas cosas que ver, lugares que visitar. Todo viene siempre acompañado de una recompensa: nuevas amistades y 84.600 segundos para disfrutar cada día. ¡Caprichos de la vida y del destino!
Mil gracias por vuestros mensajes, por vuestro cariño, por estar ahí.