02 diciembre 2009

Mujer a contraluz






Al contraluz, sin nada que deslumbre, se puede ver mejor. Hay una claridad que permite ver y adivinar. Ni la noche es oscura totalmente, ni la sombra algo permanente. Está en el ojo, limpio y con fuego interior, la capacidad de contemplar, lo mejor de la mujer, lo mejor de los demás, lo mejor de la vida. Al contraluz, nunca es a ciegas. El ojo es un sentido, el corazón ve más. Lo esencial, sólo lo vemos por latidos en el frágil tambor de nuestro pecho.

Sensibilidad



 La sensibilidad y la ternura, el aprecio y el respeto por la naturaleza, y el saber convivir con las mascotas es un ejercicio que se aprende. Quiero decir que no es una asignatura, es una experiencia casera, de familia, y con los nuestros. Cualquier ser vivo que tengamos nos puede proporcionar muchos momentos de alegría, pero también exige disciplina, cuidado, atención. Tener una figura, que está ahí para recordárselo a los más pequeños de la casa, nos ahorra palabras. Todos lo entienden y sobre esa imagen se pueden edificar castillos de bondad y de humanidad.