05 enero 2018

La ilusión de los niños







Se puede no ser niño y tener la misma ilusión, viendo bailar en sus ojos, la chispa de alegría, en nuestros hijos, nietos o sobrinos, al recibir  o descubrir, bajo el árbol, que sus sueños, envueltos con cariño, se hacen realidad.


























Para sorprenderles solo hay que pensar en ellos, y poner todo el cariño en el intento.



























Me llena de alegría la llamada telefónica de cada uno, porque le ha gustado su regalo y están dispuestos a ayudar. Es más, no se lo quitan ni para comer. Y tan encantados están, me dice alguna mamá, que solo se lo van a poner para hacer tartas o galletas, pero no para hacer otras cosas que los puedan manchar :))))






Con qué poco se puede hacer felices a ellos y a mí.






















Los detalles, los pequeños detalles,-un simple delantal-, llenan de magia los días y el corazón. ¡No tiene comparación lo que valen con lo que cuesta! ¡Qué gran recompensa!