24 agosto 2010

Los trapos y sus puntadas, los vestidos que visten nuestros desnudos, son adornos coloridos, son palabras que van diciendo en el aire nuestros gustos, nuestras formas.
Ni se ha inventado, porque no nos hace falta, tela tan sutil y blanda que pueda cubrir los sentimientos y el alma.

Eso brilla por sí solo, en la pupila y el habla.
Nuestros pasos, nuestros gustos, nuestro aroma, nuestra alma nos anuncian al tiempo que nos ocultan.