01 noviembre 2015

My whimsical garden

Lo que hoy os muestro, aún no está acabado, pero quiero que veáis que de todo se aprende, y que incluso los premios, (estas telas eran parte de un premio que recibí hace unos años) pueden seguir con nosotros poniéndole un poco de imaginación personal, ¿no os parece?

Creo que la colcha llenará de colorido nuestros sueños, en caso de que surjan, o alegrarán la vista simplemente, que ya es mucho.







Toda creación humana es hecha a imagen y semejanza de alguien, o de algo que llevamos dentro que es la inmaterial belleza.
Nada aparece porque sí... Va apareciendo en la medida que pensamos, nos llenamos como esponjas de lo que proyectamos hasta darle la forma deseada. Todo se va abriendo a la luz, como el día, como la vida... hasta alcanzar, sino la plenitud, o la perfección, por lo menos algo parecido a lo que se desea. Eso que hemos ido buscando, puntada a puntada, después de entrar continuamente a la morada interior, de donde nace la energía, la paz y el gozo, ya es una realidad.

En ese rincón solo puede entrar uno mismo si es constante. No se puede compartir más que cuando uno sale con su pequeña obra puesta en pie. Y lo que todos ven, y aprecian, es la obra. Las horas interiores, el sinfín de diseños, recortes, colores y puntadas, siempre quedarán en el anonimato. No se han perdido, pero no se pueden mostrar, como no se puede mostrar el alma cuando ven nuestra imagen, o nos miran fijamente a los ojos.


Si no existiera el Principito, habría que inventarlo y ser agradecidos, no tanto por decirnos que en su planeta hay una flor o un príncipe, sino por acuñar la frase de que "lo esencial no puede verse con los ojos sino con el corazón".
Detrás de cada obra hay una artista y una pensadora y una trabajadora... que no aparecen. Y todas ellas tienen el mismo corazón.

Haciendo lo que a uno le gusta... las horas y los días, se van encadenando al patchwork y van encajando en la vida, en la familia, y en todo. Y los colores, son los colores de la  felicidad, mas que los recortes de las piezas.
Bueno, os dejo con mi caprichoso jardín lleno de color. Los latidos, como la sabia de las plantas...van por dentro.

Un beso y feliz semana.