19 mayo 2013

Cuando escampa… una escapada


Se ha prolongado el invierno. Todos lo sabéis. 
La lluvia no quiere dejarnos. 
Todos los días hay danza de paraguas en un momento u otro.













Mi paragüero necesitaba renovarse y he pintado ese de madera con un motivo floral, un castillo y sueños en la lejanía. Y la J  de los amores de mi casa.











Para estrenarlo salí a  enseñárselo a la diosa de la fuente en el jardín. También lo puse junto a la pareja de los niños que sostienen  mis macetas florecidas. 


























Nos vamos, estamos llegando al fin de curso,  mi amiga Pilar y yo,  las dos locas por el patchwork, hemos pillado la moto y vía….








Aún no he terminado lo que voy a hacer, pero no importa -ya lo vereis- Julia nos lo ha traido y yo no me pude resistir. Todo llegará, pero un rayo de sol ha corrido una nube y… nos hemos puesto a 100…








Si es que llevamos 5 meses largos  encerradas, perdiendo los ojos entre telas y pinchazos en los dedos, y  sin salir  porque no llega de una vez la primavera… con la cantidad de proyectos que tenemos,  y con las cosas que tenemos que comprar… hay que volver a cargar las maletas, pero lejos y  brindar por nuestros sueños, que gracias a Dios no se han mojado….


Bueno y… no nos esperéis tan pronto, que os estamos acostumbrando mal, y el tiempo pasa rápido…



Si encontráis una moto cerca de vuestra casa… dejadnos pasar o arreglaros de prisa, que hay sitio, pero no podemos detenernos mucho que nos andan buscando… por no llevar los cascos. ¡Si supieran que tampoco tenemos carnet!
Un besazo y disfrutar la semana.