29 mayo 2018

Los últimos bloques

Los trabajos se van completando...Los distintos presentes de la vida, nos van haciendo lo que somos en cada instante.

Todos son regalos. Algunos tienen su estación y llegan siempre alegres, cuando toca; otros se transforman en recuerdos.

Los vamos identificando, unas veces por la música, el trino de los pájaros, o el aroma de la fruta, siempre sabrosa y más cuando se ha saboreado al aire libre, en el campo y directamente cogida desde el árbol.

Algunos presentes, son o fueron latidos sugerentes, reclamos de sonrisas, estrellas que se encienden en los ojos cuando damos algún paso, o cuando alguien nos persigue.

Y... en silencio recordando, que viajar es un placer, tener la noche y las estrellas en la mano, dejar pasar el mar entre los dedos, o la arena caliente de la playa...el soñar es libre, algo maravilloso... pero, que siempre, como en casa, en ningún sitio.


La primavera y las flores, los versos de la vida susurrados al oído, tal vez sin rima, a veces sueltos, pero dulces y cálidos, son instantes que nunca se olvidan.

Vamos multiplicando los gestos, llenando los cestos, ensanchando horizontes, llenando la casa de amigos...
Hasta hace poco conocíamos a todos, ahora llegan en cualquier momento, son de todas partes y aunque son virtuales,  nos llenan de gozo sincero.

Como las hormigas, como las abejas, sigo trabajando con hilos y agujas, con telas y mimo...y hoy, os dejo los bloques que no había mostrado.

Con ellos agradezco que estéis ahí, pero también las palabras de aliento y cariño que me regaláis. Muchas gracias...

Ángela.

09 mayo 2018

Trabajo que embellece.

Todo es natural si contemplamos la naturaleza. Todo es perfecto y nada está acabado. No aparece la tensión, porque no hay lucha, ni esfuerzo.

Las flores, cada una a su manera, ofrecen sus colores y su aroma. Las abejas, se orientan mientras vuelan. No se dejan seducir por las flores más vistosas. Por instinto, sin despreciar la belleza y el color, se acercan suavemente a lo que buscan. Y, luego, zigzaguean hasta la colmena, agradecidas a la vida. Cera y miel, secreto que, durante siglos han ocultado, a las miradas.




Y los humanos, para proteger sus cosechas, han pretendido asustar a las aves, vistiendo espantapájaros. Las aves, se burlan, posándose en sus brazos, aguardando el mejor momento.


Durante mucho tiempo, todo era un juego. Imaginar algo que asuste, y burlar el intento... hasta que llegaron los venenos y los invernaderos. Ahora...hay menos pájaros.


Allá en los pueblos, durante algunos meses que no se podía salir a los campos, se tejían con mimbres y con maña, los cestos apropiados para transportar cosas sin dañar la naturaleza. No se habían inventado ni multiplicado las bolsas ni los recipientes de plástico.

La mente se ha ido poniendo a nuestro servicio en cada tiempo de la historia. Lo importante, antes y ahora, era y es vivir , haciendo con cariño lo que tenemos que hacer, con entusiasmo, sin esfuerzo.
















Hoy os dejo una muestra resumida en otros 3 bloques que voy poco a poco construyendo y unos ratones solidarios que despierten sonrisas en niños especiales.