16 noviembre 2009

Madre y maestra





Toda madre es maestra siempre. Y enseña a su hijo desde antes de nacer. Hay muchas formas que van desde la sangre y los ejemplos, hasta proporcionar las herramientas y las alas para aprender a volar y ser persona de provecho. El amor y la ternura, el esfuerzo y la imaginación, pasando por la justicia, el altruismo y la empatía, son lecciones particulares que nunca se pagan pero tal vez algún día se agradezcan. Un hijo suele apreciar la belleza, tener gusto, entender de sabores, conocerse y creer, y ser capaz de apreciar una jerarquía de valores, porque ha tenido a su lado, siempre, la sombra prodigiosa y protectora de su madre.

Amapolas






No sé quien va sembrando amapolas cada primavera. Pero salir al campo me embriaga el alma, y quisiera llevarme a casa lo que miro. Arranco una muestra y formo un ramo, rojo, para trasplantar de sangre viva cada minuto, cada día. Está palideciendo, sin saberlo, el tic tac de la existencia, por la monotonía. No sé si la alegría es roja, pero quiero llevar la naturaleza a la alegría.