08 diciembre 2019

Naturaleza y vida




Ni un fuego, ni una hoja, ni un color, le falta al otoño, ni al paisaje.








Y el amor que da vida al paisaje se eleva perezoso hasta las nubes.







                                                                                                                                                                                                                                                 



Damos pasos para salir de la rutina y nuestros pies descubren sensaciones nuevas.










Yuki, una delicia viva,  a nuestro pies.






De este modo, el paisaje, los trabajos, la cocina y el cariño se entrelazan y son uno con nosotros y nosotros en ellos.
¡Qué maravilla de plenitud y biorritmo!

24 noviembre 2019

Una caricia...





“Hiciste la noche para el alma, cual manto regio de ilusión eterna”, dijo Unamuno.






Y el rostro de la vida está vuelto, en silencio, hacia la aurora. 





Más allá de las últimas estrellas, más allá del límite de cualquier frontera de lo humano y lo creado, una mano de amor nos acaricia.

13 noviembre 2019

Naturaleza...




Lo había visto tantas veces, que tuve que contemplarlo una vez más, hace unos días. Solo con salir de casa, ahora en el otoño, vi la naturaleza engalanada de belleza para despedir el verano y prepararse para el invierno con todo su esplendor.


Los colores más cálidos fueron abriendo su abanico en la ladera del monte, volaban por el aire y se posaban por el camino ante los pies. Había que apartarlos casi, porque se acercaban confiados a besar la cara y me impedían ver. Sentía el bienestar del atardecer. 












Todo al trasluz, en el poniente, tenía una dimensión cercana y honda, como si el infinito se hiciera transparente, ¿o había escogido, sin saberlo un camino escondido y trascendente? ¿A dónde me llevaba? Nada me preocupaba en la paz de la tarde.






Pude ver de cerca, en unos huertos, las ramas cargadas de manzanas amarillas. Había muchas caídas por el suelo. En otros manzanos cercanos, las manzanas eran rojas, de un color tan fuerte que parecían granadas. Me permitieron entrar, coger y hacer algunas fotos.





El corazón a la intemperie, iba latiendo de alegría, como un pájaro ebrio de luz y de color, y me pareció escuchar un trino en una rama. Al acercarme, solo vi la agitada rama de la que había huido hacia la espesura.
Pude ver algunas setas, y  erizos de castañas, algunos graciosamente abiertos ofreciendo su fruto. 






















Los abetos estaban cuajados de bayas rojas, tal vez engalanados ya para la Navidad. La montaña en la cumbre, nevada y con hielo. 

Cuando se apagaban los últimos rayos, se alzó el viento. Hacía frío. ¡Qué maravillosa sensación de sentir toda la belleza plástica y tangible!


En un pueblo muy pequeño y cercano, celebraban, alrededor del fuego, la fiesta del Magosto. Sería interesante compartir allí, cerca de la ladera del Teleno, (montaña cercana a Astorga) con los pocos vecinos, esa pequeña fiesta del otoño. Allí tuvimos ocasión de sentir y comprobar que te dan la bienvenida y te acogen, como si te conocieran de toda la vida, como uno más. 

Los niños, como siempre, como en cualquier lugar del mundo, corriendo y jugando. Habían ayudado a alimentar el fuego para asar las castañas. La hoguera estaba en un lado de la plaza, cerca de la fuente. Y con esta buena gente disfrutamos en agradable conversación y compañìa, de castañas asadas y  vino moscatel.



















Hay que salir para disfrutar la vida, también en el otoño.Todo tiene un sentido especial, pero con nosotros. 
                                                               Toda esa abundancia y belleza múltiple, es unicidad.                                                                                Formamos parte de ella y ella nos incluye siempre.

30 octubre 2019

Los colores del destino

La vida es sueño, dijo el sabio. Hay que soñarla para vivir, porque los sueños son arte que escapa del tiempo, como nosotros, que atravesamos las fronteras sin saberlo. Nuestro ser mismo es multidimensional.

¡No existen los límites ni al amanecer ni en la noche, ni en el universo, ni en el amor, ni en la vida, ni en nosotros!


Las aves vuelan libremente por el aire sutil, imperceptible. Desde que aprenden a volar, nada las detiene. Se dejan llevar por los impulsos de su pequeño corazón y aprovechan las corrientes, si las hay.

Las plumas que abrigan a las aves en sus vuelos, en sus idas y venidas, a plena luz o bajo las estrellas, no las abandonan. Las alas y las plumas de colores las ayudan a ser libres y viajar cada día a su destino.

Nuestro destino, puede estar escrito a grande rasgos en el aire, pero lo vamos bordando cada uno con nuestra tinta y nuestra caligrafía, o puntada a puntada, armando la trama de la vida, de la nuestra y de los nuestros.
No sé si es inspiración, corazonada o caprichos del destino lo que vamos haciendo. Siendo libres, todo lo que hacemos con sentido, nos ayuda a crecer. Resulta que sentido y destino, sin ser lo mismo, tienen las mismas letras.

Tal vez, como a las aves, alguien mueve los hilos de los sueños desde el interior de los latidos. Es un juego de colores la vida. Ponemos el alma en todo. Incluso en el patchwork que tanto nos entretiene, nos une y nos divierte. ¿Será por eso que antes le llamaban "almazuelas"?

En todo caso, el mundo mismo de colores es un pañuelo que, gracias a la tecnología podemos apreciar lo que se hace en cualquier lugar, agradecer la belleza, el arte y la amistad que llega hasta nuestra casa y desde ella vuela hacia otras personas en otro rincón del universo. ¡Tiene sentido!

Sentido y destino...tienen las mismas letras.

Os dejo una pequeña muestra de un patchwork novedoso para mi. He salido de mi zona de confort y principio quieren las cosas...

20 octubre 2019

Llegar. Llamar. Esperar.


La vida es continua pero no monótona. Nos movemos a impulsos, sabiendo que el corazón los mueve, pero aunque las circunstancias y la mente parece que nos distraen, no perdemos el rumbo.

A veces, necesitamos un aldabonazo para recordar, para movernos libres, para...porque sin casi apreciarlo podemos tener un desconocido en casa.

Inconscientemente, casi sin saber por qué, busqué hasta encontrar la casa de dos puertas; la puerta del tiempo, que protege del frio y las nevadas; y la puerta del hogar y los amigos. Y llamé (podéis verlo), para saber si estabais. Las largas ausencias (mías sobre todo) terminaron por hacerme ver calles desiertas. La puerta cerrada, me hizo dudar si había alguien en casa.

Yo estaba, vivía, seguía trabajando y amando, pero acaso deje de comunicarme, tenía que volver a sentir el calor de los amigos, su abrazo y su palabra.

Mientras se iban abriendo las puertas, me senté en la plaza, para respetar a cada uno y su silencio, su deseo de salir y encontrarnos, o no. 

Y entonces, llega Ernesto con un aldabonazo, http://majadahonda11.blogspot.com/ que viene a decir lo mismo, que se notan las ausencias y el silencio, aunque haya motivos para ello.

Que de vez en cuando decir simplemente: "aquí estoy aunque no me veas", y no se tenga siquiera el tiempo de decirlo, es importante.

Eso lleva un poco de rescoldo y de cariño a quien escribe, y saca su pañuelo o vuela su cometa, para que todos vean que el invierno puede llegar en cualquier estación, cuando se ausentan los amigos. 

A vosotr@s, quiero deciros que, vivo, siento y que ha comenzado el curso, pero sigo tejiendo sonrisas y haciendo patchwork, guisando y plantando flores, pensando en los amigos y queriendo.

No me olvido, aunque no lo haya dicho con la frecuencia que esperabais, en mi Blog o  mi comentario en los vuestros.
Un gran abrazo...

27 agosto 2019

Atrapada por la paz...


...soy.

Vivo. Respiro. Solo soy. Sin lucha. Una con todos. Consciente. Sin oposición. Soy amor y lo siento. Sin comparación, con nada ni con nadie. Una total, viva y por lo que vivir.

No quiero ir más allá. Vivir así es disfrutar. Estar en paz conmigo y con todos. Es tenerlo todo. Y ser capaz de compartirlo. Infinitamente rica aunque todo lo haya recibido. Nada me importa el tiempo. Nada envidio. Mi corazón palpita con el universo. Su latido es un instante, suave y poderoso.

Asumo el dolor de los incendios y tengo la fuerza del agua que pueden utilizar para apagarlos; estoy con los atormentados por el humo, los que huyen, para intentar salvarse y estoy en las alas de las aves, los animales atrapados, los indígenas expulsados del paraíso donde vivían ayer y nadie socorre, porque no eran conocidos, pero formaban parte del planeta y eran y son humanos, como yo, con un horizonte en llamas, en una selva reducida al carbón.




Este es hoy mi sentir. Me quedo aquí, presionando con fuerza hasta que, con los medios existentes, lleven el agua, limpien el aire, y sin intereses, dejen vivir a quien solo quiere ser, según su naturaleza, en la Naturaleza.

06 agosto 2019

El color de la vida





Con el calor,  apenas he podido dar unas pinceladas de color a mis trabajos de patchwork....



















Me siguen encantando las flores, que voy regando, gota a gota, puntada a puntada, verso a verso.












Para ciertos recuerdos tengo un álbum de agua, que me gusta mirar de vez en cuando, porque me refresca...y es que las ideas, el sentir, no se han evaporado, bebo 2 litros diarios de agua y me alimento mayoritariamente de fruta y verduras...






¿Y qué proyectos son estos?

Ni yo lo sé. Principio quieren las cosas...La vida me va llevando.

Los artistas encuentran un atractivo especial en juntar los colores de siempre y dejar que la gente contemple o interprete la belleza con otra luz.

Aquí os dejo algo del colorido de mi vida.

Os deseo felices días.
Un abrazo.

15 junio 2019

Vivir sin esfuerzo

Respirar es vivir. Amar es vivir. Latir es vivir. Pensar es vivir. Pero todo, sin esfuerzo. Así de total y de sencillo.

Hacer lo que te gusta es también vivir y gozar de la vida. Caminar es vivir. No es llegar a la meta, es disfrutar del camino, del paisaje y de la convivencia.






Voy descubriendo que lo natural y lo sencillo me atrae y me transforma. Cada vez más simple. Me voy "descomplicando". Casi no distingo entre lo esencial y lo accesorio. Desde mi todo es importante, porque todo es yo.

Cuanto más espontáneo es todo, mejor me siento. Estar arriba, en mi taller, o abajo, en la cocina, ¿qué más da si estoy a gusto y soy feliz? Con música o en silencio, voy aprendiendo a estar conmigo.




Cuando salgo al jardín o voy al campo, siento las plantas crecer. Ellas no hacen ruido, hacen lo que tienen que hacer, sin prisa, sin esfuerzo. Preparan lo mejor de sí hacia lo alto, hacia la luz, y abren algo nuevo, su flor. 
Cada una distinta, sin compararse con otra, sin quejas, sin preguntas.








Y no se preocupan de las estaciones. Si tienen que dar fruto, cuando llega el momento, después de la flor, lo dan, y lo ofrecen sin mirar a quien, sin preguntar para qué.








Hace algún tiempo que no cuelgo en mi Blog, que trabajo sin subir lo que hago, que ni siquiera me esfuerzo en vivir, porque no es necesario para ser, para vivir, para sentir y gozar la vida.








No se puede ser ni tener más que a uno mismo. No hay que perder el tiempo en buscarse porque uno no se ha perdido ni está perdido. Con la única persona con la que quiero ir es conmigo y me encuentro muy bien acompañada, porque todos y todo va conmigo.






Hoy dejo este tapiz con casas variadas, en torno a una plaza de hexágonos que nacen de una estrella. Cualquier forma es posible y diferente si uno descubre la armonía. 
No hay relojes, el tiempo no existe. Solo hay formas y colores, y la luz en todo.
Un abrazo,
Ángela

12 abril 2019

La vida es este instante






La vida es vuelo. Volamos para conocer.

La imaginación es la mariposa de los sueños. Nos lleva por los aires a otras tierras y otros mundos.











Lo desconocido, tienta y enamora. 
Alguna vez viajamos para ver y disfrutar.









Cuando llegamos al país que imaginamos, nos resulta distinto. Más pequeño, menos ideal, no tiene el encanto, el color y la luz que antes de llegar nos fascinaban.





Hacemos fotos. Compramos recuerdos. Y ... tenemos que volver.

Y de regreso, volvemos a hilvanar la imaginación, con los recuerdos y los sueños de los viajes vividos , por si en algún momento tenemos la fortuna de emprender otro vuelo.



Lo mejor de París, de Italia, del extraño rincón del volcán, de la nube y su sombra sobre el azul del mar, de la arena del desierto y la hilera de camellos, de las noches al raso, viendo pasar estrellas, la cascada de aquel lugar único, y aquel amanecer del mundo desde la arena negra de la playa, en la isla perdida del fin del mundo, donde nos quisimos.







Los recuerdos también hacen volar. ¡Es otra forma! 
¡No quiero perder nada!

Todo lo llevo en mi bolso. El universo y los sueños van conmigo.






Y vosotros, ¡qué alegría! 
¡¡¡No sé si cabrá algo más, hoy, en este bolso!!!

Con cariño, Ángela.




20 marzo 2019

El buho y los colores.
















Una bolsa patch, para mis partituras del coro.
🎼🎶🎶😘