04 noviembre 2017

Algo de mí.



La naturaleza es vida, es un mundo lleno de detalles. Pero la naturaleza y los detalles son una creación nacida del amor, para disfrutar de la vida, cada mañana y siempre.











La creación es, ha sido y lo será, el interior que asoma y se desborda en mil formas, vidas y colores. Y está en expansión, porque nunca se agota y en cada ser se multiplica, se transforma y embellece.







Todos estamos ahí, en la inmensidad íntima que crece en el silencio, y va naciendo a la luz un mundo nuevo, como si fuera el parto gozoso de un hijo y luego, los hijos de los hijos. El amor más allá de las estrellas, más numeroso, más brillante, más infinito.







Nuestras pequeñas obras, van naciendo, entre nuestras manos, a nuestros ojos, como un proceso de transformación de lo que somos y vivimos. Todo es nuestro y no lo es, como un hijo, como todo lo que hacemos. Una creación de estrellas de colores.










Un acto de amor, que en el tiempo, casi sin querer suma detalles a detalles y llega un momento que aparece en conjunto y "nace" para prolongar la creación o expresarla de otro modo, distinto y personal.








Posiblemente haya algo de esfuerzo, mucho de cariño y constancia, pero al fin también de gozo, de "tenerlo y no", de ser "algo mio y no", con "orgullo y no" porque nada he sacado de la nada, porque mi obra, tiene su vida propia al lado de otras, también bellas y hermosas.


Como dije en octubre de 2016, puedes ver lo que quieras en esta obra. Estrellas, volumen, colores, armonía o simplemente una colcha. Ojalá descubras algo que te guste.

18 octubre 2017

Lo que te dé paz.







Haz lo que te dé paz, me dijo hace tiempo alguien que me quiere.




Intento pues, hacer lo que quiero hacer, con todo esmero y, si es posible, con amor y por amor.



No importa que haga mucho o poco, lo importante es que al hacerlo, cada día me sienta bien y sea feliz. 





A veces parece que estamos encadenados a formas de pensar, de hacer las cosas y sentir, pero somos libres y se puede pensar y hacer lo que se quiera y nos libere. 


Esa paz interior de hacer las cosas bien, sean grandes o pequeñas, se va hilvanando y cosiendo con puntada escondida... que solo la mano que lleva el hilo con la aguja se da cuenta.



De ese modo, a medida que el trabajo avanza, va apareciendo la belleza y saliendo lo que uno lleva dentro.




Y es posible que, sin quererlo, sin saber cómo ni por qué, en el trabajo y en la vida surja la unión con quienes, cerca o lejos, hacen, sienten o viven algo parecido. Tal vez sean los lazos invisibles que nos unen a los que vamos en camino. 


Os siento cerca y soy una más de la gran familia humana, aquí y ahora.


Un abrazo,
Ángela.

10 septiembre 2017

En las pequeñas cosas, un aliento...





No es que pase nadie, pero pasa.














No es que se oiga el silencio, que se oye.
















Es el aliento de algo que se mueve
por las cosas sencillas y las horas.

















No es el engranaje del reloj, es más sutil.
Es aroma de un perfume, que respira.















Es transparencia o fuego o luz
que está en el agua y en ella se refleja
y se mueve y vemos en la estrella
y en los ojos que nos miran.












No es el vacío, porque ¿cómo podrían sonar
la campana, la flauta, el ave que canta,
el coro entero o la voz de un niño,
si no existiera ese aliento
que es mucho más que el aire,
en el ala del ave,
y en el corazón de la madre?







Cómo podríamos ver la paz y los colores,
si no encontraran su reflejo
en los espacios puros del alma,
con ventanas a la brisa infinita,
donde deja su latido tan inconfundible
que se siente casi al alcance de todos...
y al atraparlo, con un hilo y una aguja,
o un pincel, huye, no se abarca.
¿Estuvo con nosotros?










La vida diaria es el aliento
en las pequeñas cosas,
que vemos, nos cautiva,
y al ser pequeñas,
nos creemos capaces de realizar.

30 agosto 2017

La vida... son pequeñas cosas


Hay un mundo grande que abarca el universo,  también un mundo  poco conocido, el de los humanos, y dentro de aquel y este, esa belleza de las pequeñas cosas, que tienen corazón.












No sé si alguna vez llegaré a comprender el valor de lo grande, ni la inmensidad de lo pequeño. Pero creo que las cosas hermosas con latido están más a mi alcance.



























Mi vivir diario, me permite disfrutar con lo que voy haciendo. Tengo el convencimiento de que quien da lo que tiene y sabe, puede transmitir un poco de paz o de íntima alegría, y eso, tal vez sea trasmitir algo de uno mismo.
























Son pequeñas formas, colores diminutos de un inmenso arcoíris que, con paciencia, puedo ir uniendo con puntadas escondidas, mientras las manecillas del reloj se deslizan incansables por la luz del día, mientras atraviesan el camino de la vida.











Suelo entre costuras, escuchar música o cantar alguna de las canciones que tendremos para el próximo concierto. Cuando interrumpo mi tarea y dejo mi taller, porque la vida me reclama en otra parte, sigo convencida que...

la vida... son pequeñas cosas.
















Estos pequeños bloques forman parte de otros 70 que os iré mostrando.

02 julio 2017

Vivir

Dicen que el tiempo atrapa. No lo sé. Tampoco me preocupa. Ni un minuto le dedico. Quiero y me siento vivir libre. Posiblemente a contracorriente.
Mi vida es nueva cada día. El de ayer fue un día nuevo. El de hoy lo es. No tengo tiempo de aburrirme. Disfruto lo que hago, porque no me dejo arrastrar a la rutina.












Mi sueño es vivir, ser, sentir, disfrutar, pero siendo y amando lo que Soy, lo que tengo y lo que cada día me regala de forma sorprendente. Ni me preocupa el pasado ni me obsesiono con el futuro. Estoy aquí y ahora, y soy feliz a mi manera. No voy en busca de la felicidad. Tengo mucho más de lo que necesito, aunque necesito poco.








Posiblemente he reducido el mundo porque era muy grande. Los míos y mis sueños son mi mundo. Nos cobijamos bajo las mismas estrellas, disfrutamos del agua, del aire, del paisaje de la tierra, sin tener que poseerlo todo, ni conocerlo todo. Cantamos y reímos. Leemos y escuchamos. Conversamos. Trabajamos y comemos. Compartimos. Nos sentimos bien. Hasta ahora podemos decir que no enfermamos. Pensamos en salud.











Vemos, porque no podemos ignorarlo, lo que ha cambiado el mundo, las costumbres, las formas y actitudes de la sociedad, desde que eramos más jóvenes. Respetamos los cambios, o tal vez, como dice el proverbio hindú: "Nada ha cambiado. Solo yo he cambiado. Por lo tanto, todo ha cambiado".




Al final la vida es mucho más sencilla de lo que parece. Es importante respirar, dejar que el corazón siga latiendo sin pedirme permiso. Que los sentidos me den las sensaciones que me van enriqueciendo, disfrutar de la luz por cada poro y del amor hasta el interior del alma. No sé si se puede anhelar más. Si hay más y lo necesito, llegará.











Un beso a todos mis amigos y cada uno de los que conozco por mi afición al patchwork, a la música o a cualquiera de las artes.
Ángela.




Ah!... Os muestro un pequeño bolso con minúsculos hexágonos, y una cesta para guardar las mantitas de invierno.

07 junio 2017

Un hueco nada más.

Era un hueco, sin más;
un vacío abierto
y sin costuras,
un perímetro
de imaginación,
un imposible
con asas, botones
y alguna cremallera
cosida entre las telas,
donde se ponen
casas y algún árbol,
y los pájaros vienen
o se van y vuelan,
porque son libres.
como yo, como todo
en este bolso,
que para no ser menos,
se fue también...























¡Qué libertad  
tan dulce... dejar
que todo se vaya
de las manos...
como el agua,
y la vida misma,
si con ello es feliz
y lo lleva alegre
en bandolera!

Ángela.


05 mayo 2017

El árbol de la vida




El árbol de la vida con pájaros de patchwork.
                      
Todo llega cuando tiene que llegar,
el agua al rio y después al mar.
       
El agua es vida en los campos, en el monte
y la ciudad.
                       
                      








     
Hay que dar tiempo al tiempo,
para sentir el sol, para encontrar la sombra,
para echar la semilla y dejarla crecer,
hasta que las ramas se llenen de canciones,
y las aves encuentren el espacio adecuado
donde dejar su nido y que nazcan,
cobijados bajo las alas de una madre,






el árbol de familia,
el árbol de la vida,
tiene el encanto
de un milagro pequeño
de horas de cariño,
con vientos y borrascas,
de inciertos comienzos,
de bellas melodías.











El árbol de las hojas nuevas,
lo hice con todo mi cariño,
como recuerdo de todas
las vivencias
hoy en su cumpleaños,
para mi hijo Javier.







La foto que lo enmarca,
está sobre la fuente,
al lado de los pájaros
que hemos tenido,
desde siempre,
en el patio de casa,
y que al día de hoy
siguen cantando
y alegrándonos la vida.





















                                        



 Un beso.
 Ángela.






Medida del quilt 1,20 x 76cm. Todo hecho a puntada escondida.

10 marzo 2017

Pasando el tiempo...

Lentamente, sin saberlo, sin pretenderlo, vamos pasando el tiempo, aunque el tiempo no exista. ¿Pasamos por el tiempo o pasa el por nosotros? ¿Deja huellas o experiencias?
Creo que deja vida vivida en los latidos de un corazón incansable, que no sabe de horas ni le importan. Engrandece lo mejor que tenemos.

Dicen que es una araña que nos prende en su tela y nos aleja de ilusiones y esperanzas. Pero la araña que envuelve, es solo la rutina. La apariencia física, es cambiante por naturaleza y tenemos que aprenderlo.
Pero lo que vamos aprendiendo con cada situación que afrontamos cada día, es que avanzamos siempre, que si no tenemos voluntad de detenernos vamos creciendo en experiencia y lo mejor de nosotros, como el vino, adquiere solera y se perfecciona.

Cada mañana empieza mi vida, porque ayer no sabía si hoy estaría aquí en este momento. Y felizmente, al despertarme, planifico la jornada, que comprende mi ser, mi familia y mi trabajo. Todo me hace feliz al hacer pasar el amor que voy entregando en latidos y minutos en favor de lo que quiero y los que quiero. Y de vez en cuando, puedo subir aquí algo de lo que hice con las telas y las puntadas de la voluntad.


Bueno,y el descanso, el juego, los amigos… que la vida es eso. Tiene su música y su ritmo. La felicidad es todo eso, en la proporción adecuada y los condimentos con que cada uno la adereza.

Aquí os muestro el bolso del anterior proyecto, un cuello para Eva y las camelias que me regalaron en mi último viaje hace unos días, a Cantabria.


¡Cuántas cosas caben en un bolso! Yo llevo en él muy pocas, para dejar espacio a los pequeños caprichos que pueden crecer en cualquier momento, como flores.

¡Cómo ha pasado el tiempo!:)) Ni me he enterado. ¡Es la hora de comer! Gracias por estar ahí. Si os apetece, estáis invitados.

Un beso
Ángela