04 mayo 2015

No todo es coser...

También hay que cantar y no olvidarse de vivir. Respirar y convivir.
Que nada agobie... ni trabajo, ni familia. Nada. Ni a nosotras, ni a los nuestros. Libres siempre, para ser felices.

Hacer lo que a uno le gusta, no es estar ausente de todo. Hay que saber cuándo hacer un alto. Sensibilidad es ver cuándo unos ojos te miran y piden que les escuches. La confianza es tan hermosa que nadie interrumpe si entra y se sienta y habla cuando estás haciendo algo.

Hoy, quiero subir un post sin tener que mostrar, más que a mí misma.
Lo poco o lo mucho que haya hecho, como todo, es relativo. El Patchwork también. 
En ocasiones hay que retirarse un poco para mirar un cuadro, para ver dentro de uno mismo. La vida es lo que importa, y cada uno es lo primero.

Celebrar la dicha de estar vivo. Acariciar a los demás con alma y pensamiento. Dejar que sientan que estamos ahí, y nos besen como en el día de la madre, como cada día.
Valemos no por lo que hacemos o cómo lo hacemos, sino por lo que somos. 
Y por lo que somos solos y en compañía; en la familia, en la sociedad, en el mundo. También en el trabajo, en el grupo de amigos y seguidores, en Internet y en todo lo que somos capaces de compartir. 
Soy yo, y soy todos. Abierta a todo sin estar atada. Mi belleza no es hacer... ni es estar sola. Sino aprender.

Un suspiro del aire, una nota en el humano Coro, el movimiento de una hoja en el ventalle que acaricia las copas de los árboles, o el aleteo de una madre que vuelve con el cebo para los que esperan en el nido...son formas de belleza.

Un respiro no programado, ayuda a comprender que la alegría no es esfuerzo, sino disfrutar de la armonía que nos trae cada día el universo.
Y llega para todos, cada mañana, con la luz.
Un beso a cada uno...con mis manos vacías.
Ángela