14 agosto 2016

Mirando al mar

Contemplando el infinito, que está delante de los ojos, a mi alcance casi y es todo azul en movimiento...

Siento la caricia del sol, y el regalo de la brisa, como una mano amiga que juega con mi pelo...
Las olas que juegan y porfían para ganar la orilla, que a veces se pelean o se rompen, me traen los secretos de la música y la vida...

Todo es oro sobre un espejo ardiente, donde solo se miran, en vuelo, las gaviotas, que surcan libres entre los dos azules...

Y yo, parada, pero siempre en vuelo, si puedo tocar el infinito, y sentir lo que siento, es porque soy libre...
En lo alto, las estrellas coquetas, que se asoman para ver desde arriba a los humanos, cada vez más pequeños, jugando en la playa...

De espaldas a todo, cierro los ojos y me dejo llevar hacia adentro con la ternura de la luz que me inunda y me conduce a la paz, ¿o es el paraíso del ocaso?

Ya no me importa seguir bajo el sombrero... no soy el sombrero. Ni siquiera el cuadro que pinté para refrescar la mirada está conmigo...
Tal vez se sale del paraíso cuando se nace, y tenemos que acostumbrarnos a ir dejándolo todo, para encontrar el camino de regreso...

Disfrutar todo, agua, luz, música y sueños...para ir llenando, como niños en la arena, el pozo maravilloso de la vida.