28 abril 2014

La funda de mi abanico



 Sin ser un puzzle, cada uno estamos hechos de pedacitos de colores y vivencias de aquí y de allá, engarzadas como un frágil abanico. Dónde lo guardamos y cómo… es importante.








Tu abanico es mariposa,
que en tu mano se posó,
porque en su vuelo otra rosa,
más bonita no encontró.
Lo escribieron los hermanos Álvarez Quintero, (Amores y amoríos), y lo recordé, al coser la funda de mi abanico.





Decir abanico
es decir verano,
es decir te quiero,
y besar tus manos.(Abanico Chiclanero)





Pero el abanico, es para eso,
para hermanar el corazón y el aire, 
o como dijo el argentino Héctor Yánover, para traer consuelo.(Blog hojas del abanico)

“Un tiempo fraternal, humanamente…
y un aire conocido y hermanado
a otro aire que presienten estas venas,
del aire le hablará”

Esta funda la saqué de la revista Patchwork Secrets proyecto de Fabiola Granados. Ella lo hizo bordado, pero yo como lo veo todo con puntada escondida, lo hice con aplicaciones, y así ha quedado. Es mi toque personal.



            Unas veces se cierra,
            otras, se abre...
            Si te hablo de amor,
            tu abanico, corta el aire.



          Un gran abrazo para los que pasais por aquí

20 abril 2014

Tercer lateral


Los proyectos van tomando vida, paso a paso. Hasta se humanizan, poniendo en ellos algo de lo que rodea nuestro entorno: paisaje, naturaleza, hogares y luz, intimidad y sueños, trabajos sencillos que sin quererlo dejan huella (o eso parece).

El toque personal de color y de cariño, seguro que es patrimonio común de quien tiene la suerte de poder hacer algo que le gusta. A nadie debe sorprender, que yo tenga el mío; que combine telas, colores y movimientos tratando de buscar la armonía, con mi toque personal.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              
Encuentro declaraciones - aquí en el blog y en facebook- que parecen sinceras –no tengo por qué dudar- que les gustaría saber cómo lo hago, o de dónde saco el tiempo. Como cada uno de vosotr@s no tengo ni mil manos, ni mil horas, ni mil días cada mes. Sólo puedo decir que me gusta lo que hago, me gusta imaginar lo que deseo, me encanta cortar, colocar, encajar, construir y con mucha paciencia y muchas puntadas, escondidas o no, ver que la idea toma forma. Disfrutar cuando la veo parcialmente acabada, o concluida del todo, porque son como un regalo.



Y eso, es lo que voy subiendo y os ofrezco: unas telas, un poco de trabajo y algo con lo que disfruto, mientras lo hago y cuando me siento a verlo.
Poderlo hacer es un don. Y… ya me imagino lo siguiente, si Dios quiere.






Recrearos con algunas flores de mi jardín y con un inmenso abrazo.







07 abril 2014

Todo encaja






Lo que se desea, si uno se lo propone, lo consigue. Nos ha sucedido mil veces. No hace falta ser un mentalista. Se puede hacer memoria de cuantas veces en la vida nos ha sucedido. Cuanto más recordemos, más conscientes seremos de que es posible.






El poder de la mente es desconocido, pero según los expertos, no tiene límites. Sacar partido de nuestras capacidades, es un reto. Cuando lo aceptamos, cambiamos los problemas en oportunidades de aprender, y crecer. Yo se lo dije siempre a mis alumnos, en mi etapa docente.

Ahora, sigo aprendiendo a vivir y disfrutar. Mi reto es casi un juego. La mente se educa. El juego, los juegos también sirven para crecer, porque son desafíos. Por lo menos nos mantienen activos.

Todo eso, para contaros una anécdota, sobre este originalísimo “cat on a quilt” y mi post de hoy. Estando en clase un día, Julia, dijo que tenía un puzzle precioso inacabado y que no podía concluir porque se mareaba con tanta ficha. Y a mí que esto de los puzzles me encanta, rápido me apunté y se lo pedí.









Y….este es el resultado. Bien es verdad que las fotos, no hacen justicia a la hermosura del original. Me ha encantado ir encajando una a una las mil pequeñas piezas del puzle. Fácil no es, pero… recompensa verlo terminado y poder darle esa alegría.








Para quien ama este arte, de las telas, los hilos, la máquina, los colores, un ratón que sale del cajón, un gato juguetón, o un perrito como el mío, terminar algo tan pequeño, es más que una aventura, una odisea. Los traviesos duendes, en un momento de descuido, te roban algo necesario. Cualquier trabajo, puede saltar por los aires. Es otro riesgo. ¡La vida está hecha de pequeños detalles! ¡Cada elemento es 
necesario para la belleza y la armonía!




Bueno, esta es una anécdota, para que sepais que en mi vida como en la vuestra lo mejor es la  variedad. De monotonía nada. ¡Qué alegría!