12 febrero 2012



La abundancia está ahí, es un regalo.  Al descubrirla nos enriquecemos y contagiamos de su grandeza a todo lo que tocamos y a cuantos encontramos.  Es un arpa en el rincón del alma. Cuando dejamos que la luz llegue hasta sus cuerdas, comienza a sonar la sinfonía que nos hace vibrar y permite que se pueda ver lo que llevamos dentro. Y, curiosamente, podemos escuchar y apreciar la melodía y la belleza de quienes van a nuestro lado.
Es un inmenso placer descubrir  que unas telas, unos hilos, unas puntadas, y un blog de patchwork  en un rincón del mundo, puedan cobrar vida, atraer miradas y despertar amigos. ¡Merece la pena!