23 abril 2010

Bodegón



Para su comedor, una persona muy querida, me pidió algo sugerente. Pienso que en el interior de un cuadro, como en el interior de cada uno, siempre debe haber sitio para la sorpresa y la imaginación. Lo que cada uno añade es lo que da belleza a cada día, también a cada comida o a cada banquete. Los aromas, los sabores, son un secreto, que sólo probarán los comensales. En la cocina se realiza la alquimia mágica de cariño y alimentos. Distintos cada día. Cada día nuevos. Su símbolo son tanto el almirez como el puchero de la abuela. Tan sólo el pan, candeal y nuestro de cada día, está presente en el lienzo. Y la fruta variada y sabrosa de la vida. Todo lo demás.... cortesía de la casa, incluso el vino.