21 diciembre 2017

...una estrella...



Cada día vemos estrellas que iluminan la noche, pero no la estrella que más luce y nos permite ver y vernos...





Cada navidad plantamos el árbol, lo llenamos de adornos y regalos, pero al final, sobre los regalos y sobre el árbol... la estrella.







Cada trabajo realizado con esmero, tiene su encanto, su magia o su estrella. Es lo que da sentido al despertar y llena las horas del día, sea cual sea el oficio.





















Cada uno a su manera, en casa, en la calle, en la oficina o convirtiendo la casa en un hogar, la imaginación y las manos van haciendo detalles, son las estrellas de la felicidad...
























Cada copo de nieve que suavemente se va depositando sobre las hojas de los árboles y luego sobre los campos, pintando hasta un paisaje encantador, es una estrella..




















Cada felicitación que sale del alma en forma de mensaje, de carta, de llamada, o de wasap, es un estrella cuya luz rescalda el corazón que lo recibe o lo escucha.























Casi todo lo que pensamos son estrellas fugaces poderosas que atraen a nosotros luces o sombras, según lo que cada uno piense o sueñe...
Cada vez que salimos al jardín de la vida y echamos una mirada a lo que existe...desde el cielo azul o las estrellas hasta el racimo multicolor de siete mil millones de personas... todo está ahí por algo, y todo está bien




Cuando descubro ese mundo infinito, -grande o pequeño- y, me centro en el patchwork de colores, y en los detalles, -grandes y pequeños- (hay más de 900 piezas en esto que hoy os muestro), desde este rincón del planeta donde vivo, os envío en una estrella un gran abrazo y os deseo felices días de navidad.

04 noviembre 2017

Algo de mí.



La naturaleza es vida, es un mundo lleno de detalles. Pero la naturaleza y los detalles son una creación nacida del amor, para disfrutar de la vida, cada mañana y siempre.











La creación es, ha sido y lo será, el interior que asoma y se desborda en mil formas, vidas y colores. Y está en expansión, porque nunca se agota y en cada ser se multiplica, se transforma y embellece.







Todos estamos ahí, en la inmensidad íntima que crece en el silencio, y va naciendo a la luz un mundo nuevo, como si fuera el parto gozoso de un hijo y luego, los hijos de los hijos. El amor más allá de las estrellas, más numeroso, más brillante, más infinito.







Nuestras pequeñas obras, van naciendo, entre nuestras manos, a nuestros ojos, como un proceso de transformación de lo que somos y vivimos. Todo es nuestro y no lo es, como un hijo, como todo lo que hacemos. Una creación de estrellas de colores.










Un acto de amor, que en el tiempo, casi sin querer suma detalles a detalles y llega un momento que aparece en conjunto y "nace" para prolongar la creación o expresarla de otro modo, distinto y personal.








Posiblemente haya algo de esfuerzo, mucho de cariño y constancia, pero al fin también de gozo, de "tenerlo y no", de ser "algo mio y no", con "orgullo y no" porque nada he sacado de la nada, porque mi obra, tiene su vida propia al lado de otras, también bellas y hermosas.


Como dije en octubre de 2016, puedes ver lo que quieras en esta obra. Estrellas, volumen, colores, armonía o simplemente una colcha. Ojalá descubras algo que te guste.

18 octubre 2017

Lo que te dé paz.







Haz lo que te dé paz, me dijo hace tiempo alguien que me quiere.




Intento pues, hacer lo que quiero hacer, con todo esmero y, si es posible, con amor y por amor.



No importa que haga mucho o poco, lo importante es que al hacerlo, cada día me sienta bien y sea feliz. 





A veces parece que estamos encadenados a formas de pensar, de hacer las cosas y sentir, pero somos libres y se puede pensar y hacer lo que se quiera y nos libere. 


Esa paz interior de hacer las cosas bien, sean grandes o pequeñas, se va hilvanando y cosiendo con puntada escondida... que solo la mano que lleva el hilo con la aguja se da cuenta.



De ese modo, a medida que el trabajo avanza, va apareciendo la belleza y saliendo lo que uno lleva dentro.




Y es posible que, sin quererlo, sin saber cómo ni por qué, en el trabajo y en la vida surja la unión con quienes, cerca o lejos, hacen, sienten o viven algo parecido. Tal vez sean los lazos invisibles que nos unen a los que vamos en camino. 


Os siento cerca y soy una más de la gran familia humana, aquí y ahora.


Un abrazo,
Ángela.

10 septiembre 2017

En las pequeñas cosas, un aliento...





No es que pase nadie, pero pasa.














No es que se oiga el silencio, que se oye.
















Es el aliento de algo que se mueve
por las cosas sencillas y las horas.

















No es el engranaje del reloj, es más sutil.
Es aroma de un perfume, que respira.















Es transparencia o fuego o luz
que está en el agua y en ella se refleja
y se mueve y vemos en la estrella
y en los ojos que nos miran.












No es el vacío, porque ¿cómo podrían sonar
la campana, la flauta, el ave que canta,
el coro entero o la voz de un niño,
si no existiera ese aliento
que es mucho más que el aire,
en el ala del ave,
y en el corazón de la madre?







Cómo podríamos ver la paz y los colores,
si no encontraran su reflejo
en los espacios puros del alma,
con ventanas a la brisa infinita,
donde deja su latido tan inconfundible
que se siente casi al alcance de todos...
y al atraparlo, con un hilo y una aguja,
o un pincel, huye, no se abarca.
¿Estuvo con nosotros?










La vida diaria es el aliento
en las pequeñas cosas,
que vemos, nos cautiva,
y al ser pequeñas,
nos creemos capaces de realizar.

30 agosto 2017

La vida... son pequeñas cosas


Hay un mundo grande que abarca el universo,  también un mundo  poco conocido, el de los humanos, y dentro de aquel y este, esa belleza de las pequeñas cosas, que tienen corazón.












No sé si alguna vez llegaré a comprender el valor de lo grande, ni la inmensidad de lo pequeño. Pero creo que las cosas hermosas con latido están más a mi alcance.



























Mi vivir diario, me permite disfrutar con lo que voy haciendo. Tengo el convencimiento de que quien da lo que tiene y sabe, puede transmitir un poco de paz o de íntima alegría, y eso, tal vez sea trasmitir algo de uno mismo.
























Son pequeñas formas, colores diminutos de un inmenso arcoíris que, con paciencia, puedo ir uniendo con puntadas escondidas, mientras las manecillas del reloj se deslizan incansables por la luz del día, mientras atraviesan el camino de la vida.











Suelo entre costuras, escuchar música o cantar alguna de las canciones que tendremos para el próximo concierto. Cuando interrumpo mi tarea y dejo mi taller, porque la vida me reclama en otra parte, sigo convencida que...

la vida... son pequeñas cosas.
















Estos pequeños bloques forman parte de otros 70 que os iré mostrando.

02 julio 2017

Vivir

Dicen que el tiempo atrapa. No lo sé. Tampoco me preocupa. Ni un minuto le dedico. Quiero y me siento vivir libre. Posiblemente a contracorriente.
Mi vida es nueva cada día. El de ayer fue un día nuevo. El de hoy lo es. No tengo tiempo de aburrirme. Disfruto lo que hago, porque no me dejo arrastrar a la rutina.












Mi sueño es vivir, ser, sentir, disfrutar, pero siendo y amando lo que Soy, lo que tengo y lo que cada día me regala de forma sorprendente. Ni me preocupa el pasado ni me obsesiono con el futuro. Estoy aquí y ahora, y soy feliz a mi manera. No voy en busca de la felicidad. Tengo mucho más de lo que necesito, aunque necesito poco.








Posiblemente he reducido el mundo porque era muy grande. Los míos y mis sueños son mi mundo. Nos cobijamos bajo las mismas estrellas, disfrutamos del agua, del aire, del paisaje de la tierra, sin tener que poseerlo todo, ni conocerlo todo. Cantamos y reímos. Leemos y escuchamos. Conversamos. Trabajamos y comemos. Compartimos. Nos sentimos bien. Hasta ahora podemos decir que no enfermamos. Pensamos en salud.











Vemos, porque no podemos ignorarlo, lo que ha cambiado el mundo, las costumbres, las formas y actitudes de la sociedad, desde que eramos más jóvenes. Respetamos los cambios, o tal vez, como dice el proverbio hindú: "Nada ha cambiado. Solo yo he cambiado. Por lo tanto, todo ha cambiado".




Al final la vida es mucho más sencilla de lo que parece. Es importante respirar, dejar que el corazón siga latiendo sin pedirme permiso. Que los sentidos me den las sensaciones que me van enriqueciendo, disfrutar de la luz por cada poro y del amor hasta el interior del alma. No sé si se puede anhelar más. Si hay más y lo necesito, llegará.











Un beso a todos mis amigos y cada uno de los que conozco por mi afición al patchwork, a la música o a cualquiera de las artes.
Ángela.




Ah!... Os muestro un pequeño bolso con minúsculos hexágonos, y una cesta para guardar las mantitas de invierno.