08 agosto 2010

Me lleva y lo llevo


A un bolso así enseguida le salen novias. Reconozco que tiene muchos detalles, y me ha costado lo suyo, porque no tenía ni idea, es decir, que es el primero.

Comprenderá quien esto lea, que un bolso es como es, pero no tiene otro sentido que el ser útil.
Que tenga pequeños detalles es normal. A toda mujer le gustan los detalles.
Las flores, el campo, los adornos, los espejos, las mascotas. Yo tengo una que es igual que la que aquí aparece. Es una monada, y yo creo que me da suerte si la llevo conmigo.
¿Tendré que recordar que son trozos de tela, y que algunos han salido de los pantalones desechados de mi hijo?
¡Tan sólo por todas esas cosas y esas piezas, no lo vendo!

Nunca es uno tan pequeño...





Nunca es uno tan pequeño que no necesite un mimo.
El detalle no es para que lo aprecie o no quien lo recibe, es el gesto y el cariño de quien lo hace o lo regala, o ambas cosas.
Siempre la mirada de un niño y su sonrisa recompensan todos los desvelos.
Si la generosidad por definición es impagable, la risa de un niño, su mirada, su ternura, son la fuente de la dicha y la energía de la vida y de la sociedad.