04 diciembre 2009

Festín de color






Es que están servidos en un cuenco de cerámica. Es un menú degustación para los ojos, abundante y variado. Hay que digerirlo lentamente. Los iniciados saben siempre por dónde empezar. Pero, como pienso que están cocinados en su punto, cada uno puede comenzar por donde quiera. No repite. De ahí que uno pueda darse el gustazo cada día.

Percha





Nada debía ser ajeno. Por eso aproveché cuanto pude para poner en las cosas un poco de hermosura. Así hacía más nuestro, o más personal, lo que podía tocar con mis pinceles. Era como un poco de magia que sacaba del anonimato los objetos y se volvían “nuestros”.

De mi casa





Puede parecer mentira, pero ese plato y eso huevos son reales. ¡Los pueblos tienen tantas posibilidades y tantos recursos!. No hace falta más que posarlos sobre cualquier paño y trasladarlo todo al lienzo. La luz es un regalo, no exclusivo del Mediterráneo.

Pensamientos iluminados





Hay pensamientos de luz, y pensamientos iluminados. Son un adorno siempre. Cualquier rincón humilde se engalana. Hay que saber escoger el momento del sol, y la
sensibilidad que el artista nos quiere transmitir. Puede saltar alegre la luz de un patio, una escalera, una ventana, o de cualquier lugar...
Lo importante es pensar. El pensamiento cuando es creador se convierte en vida. Toda flor ha sido primero pensamiento.