10 octubre 2015

Matices de luz interior.

La luz tiene matices desde la ventana.
Si la naturaleza nos habla cada día, si el aire, la luz y los colores dejan en el interior la maravilla de la paz y la inmensidad, ¿No hablan también los ojos que nos miran? ¿No habla la casa que uno habita, esa que el amor ha convertido en el hogar?











Ella y todo, habla de nosotros sin palabras. Cada rincón, cada detalle...tienen la virtud de asombrar y cautivar.








De noche y de día, con música o susurros, con voces o silencios, ahí, en el hogar, en ese espacio que delimitan las paredes, se mece la cuna de los sueños, la vida de unas vidas, lo mejor de unos latidos que crecen con el tiempo sin pensar que poco a poco el calendario se deshoja.




Tengo interiorizada esa verdad. Los trabajos de cada uno, al igual que las flores diferentes, engalanan y adornan el espacio de todos y de cada uno. No importa quién pone más o aporta menos. Todo es posible. Todo puede cambiar. Todo se comparte y agradece.






Las cortinas aportan intimidad y calor. Pues ahí, al trasluz, están mis casas, puntada a puntada, como en el hogar están los detalles y todas las formas de orden y cariño. Ahí están mis pinceladas, mis ilusiones y lo que cada día va saliendo de mi mano.







Lo comparto, con una sonrisa y la sencillez de quien sabe que un camino similar lo recorre cada mujer y cada amante del patchwork cada día.
Un beso.