29 marzo 2011

Carla


Trabajé sin tener la idea precisa del bebé que venía de camino. Puse todo el empeño en las telas, los colores, las figuras, las puntadas, los contornos, aunque sólo dos cosas ya sabía: que era niña y que se llamaría, CARLA. Bueno, también conocía la ilusión de sus padres, y el cariño con que aguardaba a esta criatura toda la familia.


Cuando me anunciaron que, puntual a su cita, por fin había llegado, quise conocerla de inmediato.

 Y… ahora , al subir mi regalo al blog, me parece nada todo, porque esa niña, se merecería mil veces más.

Ella sí que es un regalo, un inmenso regalo perfecto de Dios.

Colcha bebé






Colcha bebé









Colcha bebé











Las últimas puntadas, ya nerviosa, de la colcha, coinciden con la fecha, inolvidable, de su llegada en marzo 2011.

El Artista Silencioso de las caritas de los niños, no ha podido dormir haciendo horas extraordinarias, para ir poniendo esos ojos tan hermosos, esa piel de cristal y terciopelo, ese cuerpo perfecto, ese corazón que late y late y permite que todo se mueva con gracia aunque parece que se va a romper.





Esas manitas que se agarran a nuestros dedos con fuerza, como diciendo “no me dejes” o tal vez quiera decir mejor: “ya no te vas”, porque voy a ir contigo donde vayas.

Cuando tienes en tus brazos esta vida tan bella y tan pequeña, ya no puedo hablar de lo que yo quería para su cuna. No merece la pena.





Sólo quiero que me permitan contemplarla y gozar de tenerla entre nosotros.


Carla, ¡que tengas felices sueños!