20 marzo 2012

Enero


Pasa el invierno y quedan los recuerdos, la familia y los amigos. Los niños, en invierno, también juegan. Su imaginación y su vitalidad no tienen límites, su creación tampoco. Ni el frío les asusta, ni tampoco la blancura de la nieve.  Los adultos no tenemos tanta facilidad para enfrentarnos a la adversidad. Gracias al rescoldo del cariño y los amigos vamos poco a poco dando pasos, y dejando atrás   las ráfagas de viento que hielan hasta el alma. Son las tormentas, para las que nunca estamos prevenidos. 
 Con este trabajo, que es el primer bloque del quilt -doce meses- que estoy haciendo,con Julia, sin abandonar mi colcha de aplicaciones, quiero dar a todas y todos,las más sinceras gracias por acercarme el rescoldo del calor en vuestros sentimientos y mensajes.