20 octubre 2019

Llegar. Llamar. Esperar.


La vida es continua pero no monótona. Nos movemos a impulsos, sabiendo que el corazón los mueve, pero aunque las circunstancias y la mente parece que nos distraen, no perdemos el rumbo.

A veces, necesitamos un aldabonazo para recordar, para movernos libres, para...porque sin casi apreciarlo podemos tener un desconocido en casa.

Inconscientemente, casi sin saber por qué, busqué hasta encontrar la casa de dos puertas; la puerta del tiempo, que protege del frio y las nevadas; y la puerta del hogar y los amigos. Y llamé (podéis verlo), para saber si estabais. Las largas ausencias (mías sobre todo) terminaron por hacerme ver calles desiertas. La puerta cerrada, me hizo dudar si había alguien en casa.

Yo estaba, vivía, seguía trabajando y amando, pero acaso deje de comunicarme, tenía que volver a sentir el calor de los amigos, su abrazo y su palabra.

Mientras se iban abriendo las puertas, me senté en la plaza, para respetar a cada uno y su silencio, su deseo de salir y encontrarnos, o no. 

Y entonces, llega Ernesto con un aldabonazo, http://majadahonda11.blogspot.com/ que viene a decir lo mismo, que se notan las ausencias y el silencio, aunque haya motivos para ello.

Que de vez en cuando decir simplemente: "aquí estoy aunque no me veas", y no se tenga siquiera el tiempo de decirlo, es importante.

Eso lleva un poco de rescoldo y de cariño a quien escribe, y saca su pañuelo o vuela su cometa, para que todos vean que el invierno puede llegar en cualquier estación, cuando se ausentan los amigos. 

A vosotr@s, quiero deciros que, vivo, siento y que ha comenzado el curso, pero sigo tejiendo sonrisas y haciendo patchwork, guisando y plantando flores, pensando en los amigos y queriendo.

No me olvido, aunque no lo haya dicho con la frecuencia que esperabais, en mi Blog o  mi comentario en los vuestros.
Un gran abrazo...