27 mayo 2026

Con luz propia




Algún día te pinté al lado de esa columna para sostener la lámpara.

Ahora, al verte, comprendo que estás llena de luz. Desde que llegaste eres como un rescoldo que calienta la casa desde un rincón e iluminas nuestra vida.

Sabes ya tantas cosas nuestras…que hasta conoces los títulos de los libros que hemos leído y leemos junto a ti. 
Seguro que te asombran nuestras tertulias y nuestras charlas de familia. 
Sabes de los juegos, las risas y el despertar de nuestros nietos.



Y pensaba, al mirarte, en personas con luz propia, que brindan palabras precisas, sonrisas cotidianas, gestos elocuentes.
Esas personas trasmiten facilidad de trato y serenidad, sendas de quietud, calma y sosiego, donde la vida se hace más sencilla y simple, donde las bellezas se descubren dentro, donde todo vibra en sutil armonía…

El calor de la luz hay que abrigarlo como se merece y no hace falta hablar para ocupar un sitio destacado entre nosotros.
Tienes un mérito enorme, porque además de prestarnos el ambiente adecuado, eres discreta.

18 mayo 2026

La duda

Silba el viento,
se estremece el silencio,
riela la luna,
arde el fuego,
y ella, se acrecienta.


Callando,
mi vida se sumerge
interiormente,
fluyendo con la sangre,
buscando las palabras, 
que prenden y se abrasan
como llamas.


Una nube
en el cielo desgarra, 
sin consuelo, su agonía,
y mi pequeña duda
tirita entre los dedos
afilados de la noche,
porque solo desea
descansar, si es posible,
en brazos de la aurora
y en la luz de un nuevo día.

14 mayo 2026

La luna y los lobos


Aullaban los lobos por la noche en la sierra. Estaban hambrientos. El bosque cubierto por la nieve de días y días, impedía recorrer los montes y páramos para buscar una presa y saciar su hambre.
Con su voz triste y prolongada, levantando la cabeza, elevaban gritos lastimeros que penetraban la noche.
Y nadie los oía ¿para qué entonces aullaban los lobos?
El río seguía su curso. Todo dormía. Solo se dibujaban en el cielo las estrellas, y esa noche resplandeciente, la luna. Hasta los lobos se habían sorprendido al verla ¡tan nítida y luminosa era!
La lobera seguía allí como guarnición en el monte espeso. En ella había lobatos aún pequeños, cantándole a la noche, corrían por la nieve, sin saber muy bien ni el por qué de la nevada ni el por qué del hambre.

De pronto, un lobo de tantos, abandona la manada.
¿A dónde puede ir solo? Todos se quedan mirando el rastro de sus huellas. Desaparece.
Un mutismo impregna el silencio y las miradas. Ellos, los lobos, siguen aullando al infinito espacio vacío.
Y Boris, el lobo que abandona la seguridad mortecina de sus camaradas, se deja seducir por el atractivo de la luna y comienza a andar. No sabe a dónde ir o ¿si lo sabe? 
Sigue solo el camino de encontrarla. La luna llena, es un vértigo para el lobo sin camino y sin comida.
Comienza a correr y ve que la luna corre con él, se vuelve atrás y la luna retrocede.
-¿A dónde voy yo vas tú? - le dijo Boris.
-Sí, viajero sin camino -contestó la luna.
-¿Qué hay que hacer para encontrarte?- preguntó Boris.
-Contemplarme -respondió la luna.

Y Boris no entendió. Comenzó a hacer círculos concéntricos, y la luna seguía sus curvaturas. Trazaba con sus patas ángulos y vértices y la luna danzaba a su compás. Fatigado le dijo a la luna:
-¿Por qué no estás quieta en tu cielo?
-Eres tú el que danza. Yo camino al compás de los que andan y danzo al ritmo del que baila. Quieta, acompaño al que camina. Quieto, puedes descubrir mi belleza fascinante. Danzando, nunca nos podremos encontrar. Perderás la perspectiva del espacio, será más penosa la lejanía, los caminos se te harían imposibles y se acabarían para siempre, las historias de lobos y de luna.
Boris calló. Se sentó en la nieve sobre sus patas traseras y levantó la cabeza. Miraba a la luna, quieta, blanca, desafiante. Se olvidó del hambre. Aquello tenía magia para él. Con sus vivos ojillos la contempló y en la soledad más profunda comenzó a aullar.

Poco a poco, sus aullidos se fueron transformando en lamentos, en puro sentimiento.
Era su voz, allá sola, en la montaña, en la nieve, el grito desgarrador de un corazón que busca, que corre, que se para, que quiere alcanzar el encanto de la luna, pero que no es posible.
Y el lobo estaba aquí abajo, midiendo la distancia, contemplando en silencio los perfiles de la luna, pensando en la luz, viviendo en la noche…
Y la luna allá lejos adivinando y velando con su hechizo el corazón del lobo, haciendo un guiño suave a sus lamentos…
Y los dos se encontraron en la noche, la luna con luz que enviaba ternura, el lobo con lamentos que vertían sentimientos.
Ternura y sentimiento. Sentimiento y ternura. Lobo y luna.

PD. ¿Acaso pensaste que era un cuento?

07 mayo 2026

Nunca se sabe

 

Nunca se sabe
el motivo y el por qué
de cada instante,
el dolor que cabe
en una estrella,
los pasos del que marcha
vacilante.

                                      Nunca se sabe
                                      la pena que contiene
                                      una sonrisa,
                                      las noches del pobre
                                      en la chabola,
                                      los mensajes que vienen
                                      en la brisa.

Nunca se sabe
lo que siente el corazón
del oprimido,
el amor de los que mueren
sin palabras,
la fuerza del destino
en lo vivido.

                                      Nunca se sabe
                                      la ternura que contiene
                                      una mirada,
                                      el dolor del que se abraza
                                      con la noche,
                                      la plenitud que cabe
                                      en la espera callada.

Nunca se sabe
qué le cuenta la estrella
al pajarillo,
qué le canta en las cumbres
el alba a la mañana,
que secretos se dicen
en silencio,
el pastor y la luna
en su cabaña.
                                    
                                    El azar y el amor
                                    en los caminos,
                                    el hado del misterio
                                    en la conciencia,
                                    el sino del destino...
                                    ¡Nunca se sabe!