09 diciembre 2009

Sueños

Una mujer no duerme, cae rendida. Pero aún así,
tiene un sueño como las liebres, atentas al menor
ruido del entorno. Los niños, las comidas, el trabajo, las mil y una preocupaciones por cada uno de los suyos, y la perfección en todo, hasta en los gustos y caprichos, la mantienen en un duermevela. Las “elisas” suelen captar los momentos secretos, con la finura y la elegancia de la plasticidad bien hecha. Tan sólo es cuestión de ponerle una capa de pintura que realce la luz y la belleza. Luego, es cuestión de situarla en el lugar adecuado.