17 junio 2018

Ha llegado, desbordante, la luz







Por la ventana de mi casa 
blanca, abierta hacia el levante
y a la calle, cuando amanece
entran, sin pedir permiso
el sol, el canto de las aves
y ahora, en primavera
el frescor, y aroma del espliego.





En esta habitación lo tengo todo
y nada, me tengo a mi llena
de vida, rebosante de proyectos
con hilos, que voy sacando
sin saber, como hace la araña
el hilo, del que depende
y pende, porque la vida es eso
ir y venir, armando la tela sutil
mientras, las horas pasan
y la vida, y se va llenando
el hueco, cálido y brillante
inmenso, del amor y la amistad
y la paz, sin la necesidad urgente
de tener, poseer y de abrazar.




Solo ser, cada día en el taller
importa, desnuda el alma
se oye, mientras escucho música,
y salen de mis manos algunas
creaciones, con mucha luz y una
paleta de colores, como si fueran
sueños, que me gustan porque
en algo, se parecen a la realidad.

Ángela