18 marzo 2018

Detalle de cariño y luz.

El calor de la luz hay que abrigarlo como se merece, sobre todo cuando te la regalan. 


 El patchwork es así. Permite acariciar, con mimo, agradeciendo los detalles. 
He querido responder a la caja de luz que me regaló mi hijo, de la mejor forma posible: protegiéndola para poder llevarla y utilizarla en cualquier sitio.
Por fuera, no es más que una funda rural, ecológica y alegre.   
Lleva una bolsita con el cable, como llevamos la llave, siempre a punto. 
Sin embargo, lo mejor está dentro, la pantalla de luz, que no se ve, pero está y el corazón de oro de quien está pendiente para que no me falte de nada que pueda ayudar a mi trabajo. 








Ha sido siempre así...y yo apuesto, a mi manera, como madre y enamorada, para que lo siga siendo siempre.
Con esto mando un abrazo a mis amigos, que no olvido.