29 marzo 2011

Carla


Trabajé sin tener la idea precisa del bebé que venía de camino. Puse todo el empeño en las telas, los colores, las figuras, las puntadas, los contornos, aunque sólo dos cosas ya sabía: que era niña y que se llamaría, CARLA. Bueno, también conocía la ilusión de sus padres, y el cariño con que aguardaba a esta criatura toda la familia.


Cuando me anunciaron que, puntual a su cita, por fin había llegado, quise conocerla de inmediato.

 Y… ahora , al subir mi regalo al blog, me parece nada todo, porque esa niña, se merecería mil veces más.

Ella sí que es un regalo, un inmenso regalo perfecto de Dios.

2 comentarios:

  1. Si esto puede ser lo que supongo, tienes mi admiración adelantada, porque te tengo como amiga y compañera en el Blog y en la puntada. Si este arte forma parte de la colcha con que Carla se cubrirá en la cuna, no es extraño que a la niña le salgan desde su temprana edad admiradores.
    Dichosa la familia por la llegada de su hija y por cobijar sus sueños bajo esta maravilla.

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  2. El cariño tan solo me llevó a intentarlo. Por supuesto, tu comentario me desborda, es más, casi me abruma.Te doy las gracias y respeto tu anonimato, pero me gustaría saber algo más de ti, porque no caigo

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