11 marzo 2011

Nereia



Cuando se quiere mucho, la imaginación se pone en marcha, e inventa locuras en forma de detalles. Lo importante es saber que ese detalle puede ser un primor para un momento especial. El dinero pone muchos caprichos al alcance de la gente. Pero el corazón inventa los mejores regalos, los que nadie puede comprar porque son únicos. Con arte, paciencia y puntadas, se puede vestir de maravilla una pequeña dama, para su primer banquete de potitos. O su habitación.


Dicen que la madre de la niña no quiere ponerle este babero, que lo va a enmarcar y colgarlo en su habitación. ¿Es posible? Pues claro.
El cariño decide siempre en libertad.

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