18 noviembre 2012

Octubre

Sigo buscando en el arca abierta de los meses. Hay tantos recuerdos arrinconados detrás de las hojas del calendario, con sus horas y sus días, que cuando les da la luz, saltan como los resortes de sorpresa, y nos miran  o los miramos, de una forma nueva. Nada tienen ya de la tristeza  de ayer, y tampoco conservan la alegría o la risa que ayer nos cautivaron.





Cuando se sigue buscando, a pesar de ya no encontrar más que recuerdos y ceniza, en el fondo hay  todavía una sorpresa. En el arca del mes, está  cada mañana algo que acaba de nacer. Está tan reciente, como el pan candeal  y sabe a gloria. Cada mañana en efecto, no es ayer, es un regalo. Son meses y días de este año. Y ¡han pasado tantas cosas!



Algunos al abrir el arca encuentran solo noche y mucho frío. Pero el arca de este mes especialmente, como todos, es nuestro presente más cercano. Tiene toda la vida que nosotros hemos puesto. ¡Mucha!
Ya es octubre y vamos recogiendo la pequeña paz, los pequeños sabores, la gran naturaleza de colores donde todos vivimos. ¡No estamos solos! Los animales nos miran, porque muchas veces, para ellos,  somos un peligro. Libres, corretean. Fugitivos, huyen por el campo como las horas, como el viento que empieza a llevarse las hojas.



Un mes más. Qué alegría haber vivido, haber llegado hasta aquí… hasta encontrar tantas amigas y tantos amigos, que nos miran de lejos, o se acercan a decirnos un mimo junto a nuestro trabajo. ¡Gracias! ¡Mereció la pena!