21 mayo 2021

Algo nuevo y...más cerca

Rompe la fuerza de la vida, como un brote, una yema, que se ha ido fraguando lentamente y aparece, sin hacer ruido y sale, incontenible, al aire libre y a la luz.

Sin manos, aparta con toda su potencia, los impedimentos, las cortezas o corazas, restricciones, que al intentar protegerla, impedían que pudiera ver el cielo, expandirse desde dentro y expresar su sentir y su latir profundo.

Es alegría no grito, es sonrisa no carcajada, es la expresión suave de la naturaleza, eclosión misteriosa que abre en flor el capullo que estuvo hasta el amanecer escogiendo su mejor vestidura y con el rayo de luz, ofrece a la vez sus mejores colores y toda su fragancia.

 

Es la sinfonía de la naturaleza que como la esperanza dormida, en el corazón de los humanos, encuentra por fin la melodía contenida de la libertad.

 

Es como si después del dolor, por fin, hubiera roto aguas, y naciera o renaciera la vida para que todos pudieran apreciar el rostro maravilloso de la creación.

 

La palpitación contenida de siglos de infinitos corazones, de incontables vidas que se van perfeccionando, al compás del eterno  ser y del vivir.

 

El respirar de la vida, tiene ritmos, silencios agradecidos, se puede sentir y descubrir que toda ella, y sus múltiples formas son manifestaciones de la fuente única y múltiple realidad vital de la que todo procede y participa.

 

La belleza en sus múltiples y maravillosas expresiones, es la huella que deja en el tiempo la vida que pasa fugaz, como el beso en los labios y su gozo en el alma. Aunque puede haber infinitas huellas, generalmente solo descubrimos aquella que, por pura coincidencia, pasamos cerca o pisamos por donde ella pasó y... la sentimos.

 

Despierta un murmullo interior, puede ser música o el estremecimiento de un poema, el eco de una palabra de ánimo, o el cariño, que te hace remontar, descorrer el manto de la noche y descubrir que millones de estrellas nos contemplan y una especial titila, si nos fijamos, con ligero temblor.



Tal vez hay que pasar por la anoche, descubrir la secreta bondad de los ojos que nos miran, perderse en una canción o un verso o, simplemente cerrar los ojos y dejar todo y reposar sobre alguien que nos ama.

Es posible. Solo puedo decir, que está ahí y hasta creo que cada día está más cerca. Cada etapa es nueva. Por ella pasamos y, el tiempo, inconscientemente, por nosotros. ¡Es la vida!

06 abril 2021

La vida nos sorprende...





Dicen que abril es un mes primaveral, y que al igual que la meteorología es muy variable y alternante. Aunque "las aguas mil, todas caben en abril", tan pronto comienza a apretar el calor, como puede volver, sin avisar, el frío del invierno.








Las previsiones se equivocan poco últimamente, pero los ciudadanos seguimos en la incertidumbre en aspectos, personales y sociales. 
La vida nos sorprende siempre, por eso es bueno tener la antena orientada siempre hacia lo sublime, para que, como dicen los irlandeses, la luz del sol nos dé en la cara y el camino salga a nuestro encuentro, que la lluvia caiga suave sobre nuestros campos, y que cada día el viento sea benigno y sople a nuestra espalda empujando nuestros pasos y los de nuestros familiares y amigos hacia nuevas metas.






Que no nos falten los sueños; y si fuera necesario, en los momentos de descanso o de silencio, seamos capaces de inyectarnos un poco de fantasía, para olvidarnos de tanta realidad y tanto agobio. Que seamos capaces de desconectar de lo que nada aporta y aprendamos a saber ser y estar cuando sea necesario, pero también y sobre todo, a saber no estar y no hablar si no hace falta o nada aporta.



Uno se acostumbra a disfrutar de la vida y prepararse para partir, cuando acepta que no es imprescindible, que un buen recuerdo es mejor siempre que una mala o agobiante presencia. Y que en el teatro y en la vida, cada uno tenemos derecho a aplaudir o patear cuando lo estimemos oportuno, pero es importante saber estar donde la vida palpita, desafía la modorra, el envejecimiento y/o la muerte.

Lo más sublime, el amor, es un regalo, no se hereda, está o no está; crece cuando se da y se lleva siempre en la mochila tanto si estamos en casa o si salimos. Si no se pierde, regresa a casa con nosotros. Y lo llevaremos con nosotros, cuando nos vayamos. Solo eso llevaremos. Será todo, porque somos eso.

18 marzo 2021

La vida a cualquier edad, es nueva






Vamos descubriendo, que la vida trae de todo, luz y sombra, alegría y tristeza, ilusión y desengaño, partidas y llegadas, como las estaciones.

Nos da lo que necesitamos en la dosis exacta para crecer y ser nosotros mismos.
Desde nuestra llegada, la vida va poniendo en nuestras manos, risas y llantos, riesgo y oportunidades, una necesidad o un éxito, carencias y también plenitudes, amor en flor y tiempo de maduración hasta alcanzar las añadas óptimas, para poderlo degustar. 



















Hay que dar tiempo al tiempo, dar pasos y pasar por todo y aprender, aprender, como decía el poeta: "Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo, pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero...Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo, ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos... Que no hagan callo las cosas... Sensibles a todo viento y bajo todos los cielos".











Y dar gracias por todo, por el amor de la familia en cuyo seno te sientes protegido, por los amigos que en el camino comparten y y tienden una mano, por las flores y los campos, por el acompañamiento de los animales que lo esperan todo de ti, te invitan a una caricia y te arrancan sonrisas... y porque todo es posible en la vida.

¡Tenemos que estar atentos!



Para vosotros esas florecillas recién plantadas, en esta incipiente primavera.

10 febrero 2021

¡Encantada de la vida!

                                            



Pese al año que llevamos y las circunstancias en que se encuentra la mayor parte de la sociedad, tengo que decir lo que siento: ¡estoy feliz!


















Me duelen las ausencias y el no poder compartir con la familia, los amigos, tantas cosas desde hace mucho tiempo: abrazos, comidas, meriendas y risas,  confidencias, ni una escapada en libertad hemos podido hacer en este año.

Llevo haciendo, como siempre, lo que me gusta y lo que sé y me mantiene ocupada. Hubo un tiempo atrás en que, por solidaridad, pasé del patchwork a las mascarillas.











A pesar de todos los pesares, la vida se abre camino y, ¡de qué modo! Además, señala por dónde van los derroteros y el rumbo que marca a cada uno.












Sin prisa, pero sin pausa, estoy haciendo cosas que ayer no imaginaba. ¡Disfruto tanto haciéndolas!... Siempre he mirado un poco para adentro, pero ahora más. 

Trabajo, leo, vivo y sueño. Y... hasta cuento los meses, los días y las horas que  faltan, para que se abra la ventana y pueda ver el maravilloso día en que llegue Izan.








Sí. Voy a ser abuela. Y ya tiene nombre mi nieto, porque el bebé, que viene de camino, es un varón.

Podéis comprender, que sin que olvide a nadie, no pase tanto por los Blogs, ni siquiera comente, ¡estoy tan ocupada!!!.















Compartiré, en su momento, algo de lo que estoy haciendo para que lo veáis. Hoy, comparto, lo que llena el corazón, los días y los sueños de esta casa: ¡lo mejor de la vida! 


Y estos pequeños cuadros para su habitación.

Un abrazo y cuidaros, tenemos mucho que vivir y celebrar.

14 diciembre 2020

Las partes y el todo




El arte imita la naturaleza. Son importantes todos los componentes que nos rodean, aunque parezcan insignificantes. Nada es superficial ni está de más. Las células de un ser vivo, las gotas del mar, los colores y la luz, cada palabra de un verso, y hasta el punto de la i, están para formar parte de un todo lleno de belleza.






El patchwork es el arte de la imaginación con la aguja y con las telas. De un único proyecto pueden surgir cientos diferentes porque cada artista en su taller va definiendo a su estilo y armando por partes. Lo importante al final será un todo, cuando se haya ensamblado cada parte del quilt.
















Dejo aquí cada parte primero y luego el resultado. Es como un hermoso tapiz, que no cobra vida hasta que se despliega y puedes descubrirlo todo. Hay casas con su encanto propio y particular, manos que tienden la ropa en la cuerda o ventanas que airean las alfombras, y las estrellas de mil formas vigilan desde todos los rincones. Se puede encontrar en todo su esplendor, el árbol de la vida, la ruleta de la fortuna, los menudos corazones, capaces de sentir el alegre latido de una mascota o un ser querido.
 










El Todo está aquí en cada parte, como está cada amanecer llenando cada paso que damos, llevándonos hacia cosas bonitas, que sin ser programadas, ocurren cuando no se esperan.


































Desde este rincón y aprovechando la ocasión, os deseo que todos y cada uno de los próximos días vengan llenos de armonía, serenidad y paz. Que disfrutéis de las fiestas.


Un abrazo virtual a cuantos valoramos estos pequeños encuentros en los Blogs.

22 noviembre 2020

Un día perfecto

Hay momentos sorprendentes. No se buscan, pero llegan. Se convierten y dan sentido a la vida en "Un día perfecto".

Fernando León en 2015 lo llamó así en una película, que se sitúa en medio de un conflicto, en una zona en que conviven combatientes enemigos, cooperantes, y una población local que no puede abastecerse de agua, porque está contaminada.




Cada uno, a su manera, intenta resolver la situación, de una forma hilarante, casi irracional y paradójica.

Un acontecimiento inesperado, ajeno a los intereses de todos, desatasca la situación para beneficio general.

Puede uno imaginarse una situación así, tan común como la vida misma. Si nadie cede y todos buscan su interés, si no se encuentra algo nuevo, se puede avanzar poco.







Y sin embargo "algo nuevo" sucede cada amanecer, que no depende de los otros y le da al día un nuevo brillo, superior a lo que cada uno puede soñar o desear.

Es de todos conocido que la Naturaleza en otoño es muy generosa. Ofrece colores cálidos, aire más limpio, atardeceres espectaculares, noches apacibles y abundancia de cosechas que nadie ha sembrado.








Unos amigos llegaron a la puerta de casa cuando regresaban de coger níscalos y nos regalaron un cesto repleto.


En el jardín , la muestra de su generosidad, el contraste de los colores, la variedad de tonos de las hojas, rompe la monotonía de una jornada más, al amanecer.

Empezaba un día perfecto, que tuvo continuación en los manjares de la mesa. 
La celebración y la Naturaleza ¡todo un regalo!

La vida y la amistad merecen descubrirse y agradecer cada día.

06 noviembre 2020

La casa hogar

Unos brazos, un hogar más que una casa, una mirada, una caricia, un poco de sustento...es todo lo que necesitamos, lo que yo al menos necesito.

Cada vez necesito menos. Lo material no me seduce ni define. La caricia de un bebé, la alegría de una mascota, el vuelo de una hoja o la eclosión de una flor en el jardín por la mañana, son infinitos que a veces no se valoran cuando nos rozan o los vemos.

Sí necesito una porción diaria de silencio y de belleza. Y respirar, pensar y amar. Me gusta la libertad del campo, la montaña, los árboles y el mar. Bajo las estrellas echo a volar la imaginación hasta tocar el azul y más allá.

La vida me ha permitido descubrir además del frágil mundo de los adolescentes, -por mis clases-, las telas, pinceles, artísticos proyectos, puntadas y colores, amigos increíbles, y el rincón del alma y de la casa donde soy feliz.


Así imaginé la casa, la mía, mi hogar, con flores en la puerta, ventanas abiertas a la luz y la brisa, y un patio que huele a limpio y con macetas.

Y así, zigzagueando como la mariposa, volando como un pájaro, me he topado con alguien que escribió en su blog: "la cálida bondad de una mujer que teje cariños de colores dando pinceladas al viento". ¡Quedé gratamente emocionada!

No tengo duda de que ese alguien es un sabio, enamorado de la vida, sobresaliente en lo que escribe, con un mundo interior rico, y un buen "visor", capaz de dar un "enfoque" artístico, distinto y único, a los momentos, lugares y personas que le sorprenden. 
Y generosamente comparte todo con humor.

Pequeñas cosas y personas generosas, hacen que este planeta sea un manantial de luz y de sorpresas cada día.

18 octubre 2020

Una estrella...

 


Se echó la noche, las horas pasaban pero no amanecía.

No sé si soñaba, aunque no dormía. Los fantasmas se abrieron paso, como suelen hacer, sin llamar, sin necesidad de abrir puertas ni ventanas.

Se mueven las hojas de los árboles y se alargan sus dedos, con la luna, en las paredes de la estancia, ¿también del alma? sin hacer ruido, sin saber qué buscan.

No sé si tú, a mi lado, ves algo cuando sueñas.

Mi mente se ha escapado por las calles desiertas que dejamos ayer, con letreros y anuncios de "se vende" y comercios cerrados.

No había risas, porque ni en los parques había niños.

El sonido de la campana del reloj de ayuntamiento parece detener el tiempo y en lo alto aparece un lucero, o tal vez una estrella. ¿Es suficiente para detener la sombra?

Nuestro perrillo blanco se ha acercado, y me roza diciendo que ya se ha despertado. Así comienza el día, con un lametazo cálido, como cada mañana.

No estoy sola.

Vivo rodeada de estrellas, y no me refiero a las del firmamento, ni a esas personas famosas...sino a estas otras que tienen luz propia, que te regalan calor y sentimientos, y vida, y tiempo, que son cobijo y abrazo, y tantas "cosas"...pero esta que imaginé y recreé, tiene los matices de esta tierra y los colores del otoño, me acompaña en mi taller esperando a formar parte del quilt casi ya terminado.

29 septiembre 2020

El otoño es vida


                                                   


Dicen quienes hablan del tiempo en los medios de comunicación que ha llegado el otoño. No nos dicen de dónde ha llegado y porqué, pero si llega, habrá que prepararle un recibimiento como se merece.

Al móvil, me han enviado un paraguas de otoño que algún artista de la montaña se ha encargado de confeccionar con hojas de mil colores. ¡Espléndido! Huele a campo mojado y yerba.
                                                     

                                                 

Veo carros, tractores y remolques cargados de colores, me dice que llevan fruta. Unos campesinos, que conducen una recua de mulos cargados, me ofrecen unos racimos de uvas, al pasar camino del lagar. Me preguntan "¿cual prefieres, blanca o tinta?". La blanca luce espléndida, pero comentan que "la tinta" también está dulce y sabrosa. Es una gran cosecha que alcanzará una buena graduación en la bodega.

Prosigo mi paseo, dejando atrás el pueblo y su ajetreo.

Otro paisaje se abre inmenso ante mi vista.

Antes de llegar al hayedo, una alfombra de hojas de colores cálidos y suaves llenan el camino y voy pisando esa maravilla que cruje sin quejarse, a cada paso.




Me acerco a alguna zarza que ofrece hermosas moras que están negras, aunque algunas aún no han madurado. Curiosamente, al lado mismo luce la rosa canina, más conocida como escaramujo. Dicen que esta "rosa silvestre" de cinco pétalos, se la conoce como "canina" por la forma de los aguijones, similar a los colmillos de los perros. Pequeña fruta ovoide, muy rica en Vitamina C y por lo mismo muy usada para la gripe, resfriados etc.
                                                       

Alzo la mirada para contemplar la inmensidad azul más allá de las copas de los árboles. Un pájaro sale volando alertado por el ruido de mis pasos. Y mis pensamientos toman vuelo mientras pienso en mí. El otoño, me pregunto ¿es también una estación interior? ¿Es tiempo de cosecha y madurez? Es posible que el cuerpo envejezca, pero la madurez es otra cosa. Hay cambios, como en la naturaleza, pero lo esencial es interior, y la vida ni envejece ni muere.

Los árboles, guardan las distancias que permiten crecer sin estorbarse ni agobiarse.

¡Qué hermosa la Naturaleza, exterior e interior! En el campo me aguardaba una lección de vida!

                                          

                          Aquí os dejo un paisaje otoñal, uno más de los que pinté, y que preside mi ático.