10 febrero 2021

¡Encantada de la vida!

                                            



Pese al año que llevamos y las circunstancias en que se encuentra la mayor parte de la sociedad, tengo que decir lo que siento: ¡estoy feliz!


















Me duelen las ausencias y el no poder compartir con la familia, los amigos, tantas cosas desde hace mucho tiempo: abrazos, comidas, meriendas y risas,  confidencias, ni una escapada en libertad hemos podido hacer en este año.

Llevo haciendo, como siempre, lo que me gusta y lo que sé y me mantiene ocupada. Hubo un tiempo atrás en que, por solidaridad, pasé del patchwork a las mascarillas.











A pesar de todos los pesares, la vida se abre camino y, ¡de qué modo! Además, señala por dónde van los derroteros y el rumbo que marca a cada uno.












Sin prisa, pero sin pausa, estoy haciendo cosas que ayer no imaginaba. ¡Disfruto tanto haciéndolas!... Siempre he mirado un poco para adentro, pero ahora más. 

Trabajo, leo, vivo y sueño. Y... hasta cuento los meses, los días y las horas que  faltan, para que se abra la ventana y pueda ver el maravilloso día en que llegue Izan.








Sí. Voy a ser abuela. Y ya tiene nombre mi nieto, porque el bebé, que viene de camino, es un varón.

Podéis comprender, que sin que olvide a nadie, no pase tanto por los Blogs, ni siquiera comente, ¡estoy tan ocupada!!!.















Compartiré, en su momento, algo de lo que estoy haciendo para que lo veáis. Hoy, comparto, lo que llena el corazón, los días y los sueños de esta casa: ¡lo mejor de la vida! 


Y estos pequeños cuadros para su habitación.

Un abrazo y cuidaros, tenemos mucho que vivir y celebrar.

14 diciembre 2020

Las partes y el todo




El arte imita la naturaleza. Son importantes todos los componentes que nos rodean, aunque parezcan insignificantes. Nada es superficial ni está de más. Las células de un ser vivo, las gotas del mar, los colores y la luz, cada palabra de un verso, y hasta el punto de la i, están para formar parte de un todo lleno de belleza.






El patchwork es el arte de la imaginación con la aguja y con las telas. De un único proyecto pueden surgir cientos diferentes porque cada artista en su taller va definiendo a su estilo y armando por partes. Lo importante al final será un todo, cuando se haya ensamblado cada parte del quilt.
















Dejo aquí cada parte primero y luego el resultado. Es como un hermoso tapiz, que no cobra vida hasta que se despliega y puedes descubrirlo todo. Hay casas con su encanto propio y particular, manos que tienden la ropa en la cuerda o ventanas que airean las alfombras, y las estrellas de mil formas vigilan desde todos los rincones. Se puede encontrar en todo su esplendor, el árbol de la vida, la ruleta de la fortuna, los menudos corazones, capaces de sentir el alegre latido de una mascota o un ser querido.
 










El Todo está aquí en cada parte, como está cada amanecer llenando cada paso que damos, llevándonos hacia cosas bonitas, que sin ser programadas, ocurren cuando no se esperan.


































Desde este rincón y aprovechando la ocasión, os deseo que todos y cada uno de los próximos días vengan llenos de armonía, serenidad y paz. Que disfrutéis de las fiestas.


Un abrazo virtual a cuantos valoramos estos pequeños encuentros en los Blogs.

22 noviembre 2020

Un día perfecto

Hay momentos sorprendentes. No se buscan, pero llegan. Se convierten y dan sentido a la vida en "Un día perfecto".

Fernando León en 2015 lo llamó así en una película, que se sitúa en medio de un conflicto, en una zona en que conviven combatientes enemigos, cooperantes, y una población local que no puede abastecerse de agua, porque está contaminada.




Cada uno, a su manera, intenta resolver la situación, de una forma hilarante, casi irracional y paradójica.

Un acontecimiento inesperado, ajeno a los intereses de todos, desatasca la situación para beneficio general.

Puede uno imaginarse una situación así, tan común como la vida misma. Si nadie cede y todos buscan su interés, si no se encuentra algo nuevo, se puede avanzar poco.







Y sin embargo "algo nuevo" sucede cada amanecer, que no depende de los otros y le da al día un nuevo brillo, superior a lo que cada uno puede soñar o desear.

Es de todos conocido que la Naturaleza en otoño es muy generosa. Ofrece colores cálidos, aire más limpio, atardeceres espectaculares, noches apacibles y abundancia de cosechas que nadie ha sembrado.








Unos amigos llegaron a la puerta de casa cuando regresaban de coger níscalos y nos regalaron un cesto repleto.


En el jardín , la muestra de su generosidad, el contraste de los colores, la variedad de tonos de las hojas, rompe la monotonía de una jornada más, al amanecer.

Empezaba un día perfecto, que tuvo continuación en los manjares de la mesa. 
La celebración y la Naturaleza ¡todo un regalo!

La vida y la amistad merecen descubrirse y agradecer cada día.

06 noviembre 2020

La casa hogar

Unos brazos, un hogar más que una casa, una mirada, una caricia, un poco de sustento...es todo lo que necesitamos, lo que yo al menos necesito.

Cada vez necesito menos. Lo material no me seduce ni define. La caricia de un bebé, la alegría de una mascota, el vuelo de una hoja o la eclosión de una flor en el jardín por la mañana, son infinitos que a veces no se valoran cuando nos rozan o los vemos.

Sí necesito una porción diaria de silencio y de belleza. Y respirar, pensar y amar. Me gusta la libertad del campo, la montaña, los árboles y el mar. Bajo las estrellas echo a volar la imaginación hasta tocar el azul y más allá.

La vida me ha permitido descubrir además del frágil mundo de los adolescentes, -por mis clases-, las telas, pinceles, artísticos proyectos, puntadas y colores, amigos increíbles, y el rincón del alma y de la casa donde soy feliz.


Así imaginé la casa, la mía, mi hogar, con flores en la puerta, ventanas abiertas a la luz y la brisa, y un patio que huele a limpio y con macetas.

Y así, zigzagueando como la mariposa, volando como un pájaro, me he topado con alguien que escribió en su blog: "la cálida bondad de una mujer que teje cariños de colores dando pinceladas al viento". ¡Quedé gratamente emocionada!

No tengo duda de que ese alguien es un sabio, enamorado de la vida, sobresaliente en lo que escribe, con un mundo interior rico, y un buen "visor", capaz de dar un "enfoque" artístico, distinto y único, a los momentos, lugares y personas que le sorprenden. 
Y generosamente comparte todo con humor.

Pequeñas cosas y personas generosas, hacen que este planeta sea un manantial de luz y de sorpresas cada día.

18 octubre 2020

Una estrella...

 


Se echó la noche, las horas pasaban pero no amanecía.

No sé si soñaba, aunque no dormía. Los fantasmas se abrieron paso, como suelen hacer, sin llamar, sin necesidad de abrir puertas ni ventanas.

Se mueven las hojas de los árboles y se alargan sus dedos, con la luna, en las paredes de la estancia, ¿también del alma? sin hacer ruido, sin saber qué buscan.

No sé si tú, a mi lado, ves algo cuando sueñas.

Mi mente se ha escapado por las calles desiertas que dejamos ayer, con letreros y anuncios de "se vende" y comercios cerrados.

No había risas, porque ni en los parques había niños.

El sonido de la campana del reloj de ayuntamiento parece detener el tiempo y en lo alto aparece un lucero, o tal vez una estrella. ¿Es suficiente para detener la sombra?

Nuestro perrillo blanco se ha acercado, y me roza diciendo que ya se ha despertado. Así comienza el día, con un lametazo cálido, como cada mañana.

No estoy sola.

Vivo rodeada de estrellas, y no me refiero a las del firmamento, ni a esas personas famosas...sino a estas otras que tienen luz propia, que te regalan calor y sentimientos, y vida, y tiempo, que son cobijo y abrazo, y tantas "cosas"...pero esta que imaginé y recreé, tiene los matices de esta tierra y los colores del otoño, me acompaña en mi taller esperando a formar parte del quilt casi ya terminado.

29 septiembre 2020

El otoño es vida


                                                   


Dicen quienes hablan del tiempo en los medios de comunicación que ha llegado el otoño. No nos dicen de dónde ha llegado y porqué, pero si llega, habrá que prepararle un recibimiento como se merece.

Al móvil, me han enviado un paraguas de otoño que algún artista de la montaña se ha encargado de confeccionar con hojas de mil colores. ¡Espléndido! Huele a campo mojado y yerba.
                                                     

                                                 

Veo carros, tractores y remolques cargados de colores, me dice que llevan fruta. Unos campesinos, que conducen una recua de mulos cargados, me ofrecen unos racimos de uvas, al pasar camino del lagar. Me preguntan "¿cual prefieres, blanca o tinta?". La blanca luce espléndida, pero comentan que "la tinta" también está dulce y sabrosa. Es una gran cosecha que alcanzará una buena graduación en la bodega.

Prosigo mi paseo, dejando atrás el pueblo y su ajetreo.

Otro paisaje se abre inmenso ante mi vista.

Antes de llegar al hayedo, una alfombra de hojas de colores cálidos y suaves llenan el camino y voy pisando esa maravilla que cruje sin quejarse, a cada paso.




Me acerco a alguna zarza que ofrece hermosas moras que están negras, aunque algunas aún no han madurado. Curiosamente, al lado mismo luce la rosa canina, más conocida como escaramujo. Dicen que esta "rosa silvestre" de cinco pétalos, se la conoce como "canina" por la forma de los aguijones, similar a los colmillos de los perros. Pequeña fruta ovoide, muy rica en Vitamina C y por lo mismo muy usada para la gripe, resfriados etc.
                                                       

Alzo la mirada para contemplar la inmensidad azul más allá de las copas de los árboles. Un pájaro sale volando alertado por el ruido de mis pasos. Y mis pensamientos toman vuelo mientras pienso en mí. El otoño, me pregunto ¿es también una estación interior? ¿Es tiempo de cosecha y madurez? Es posible que el cuerpo envejezca, pero la madurez es otra cosa. Hay cambios, como en la naturaleza, pero lo esencial es interior, y la vida ni envejece ni muere.

Los árboles, guardan las distancias que permiten crecer sin estorbarse ni agobiarse.

¡Qué hermosa la Naturaleza, exterior e interior! En el campo me aguardaba una lección de vida!

                                          

                          Aquí os dejo un paisaje otoñal, uno más de los que pinté, y que preside mi ático.

15 agosto 2020

El árbol de la vida.

El árbol es vida.
Es fuente de vida, de inspiración y del saber.
Todo libro donde aprendemos, ha sido antes árbol. Toda la sabiduría de las hojas de los libros, ha sido antes savia de algún junco o de algún árbol.

El árbol ha sido antes que el hombre. Y si hoy podemos vivir y respirar es gracias al árbol y su trabajo. Tal vez por eso le llamamos el árbol de la vida y procuramos imitarlo. El está en la tierra y en el cielo y así crece desde pequeño, y así muere, enraizado y gozando de la luz y las estrellas.

Es un poema de humildad bajo la tierra y de grandeza en sus ramas y su copa.


"El infinito en un junco", y en él, a través de papiros, pergaminos y letras nos ha llegado la historia del saber de los humanos.

¡Que no se nos olvide, cuando ya no haya libros y guardemos toda la inteligencia en la pantalla de cristal templado o de coltan!

Que podamos disfrutar de la naturaleza y respirar el aire limpio, y no nos controle la Inteligencia artificial de tal manera, que perdamos sin saberlo, los bosques y la libertad.

Aquí os dejo el “árbol de la vida” en patchwork. No da sombra, ni siquiera algún fruto o baya refrescante en este agosto, que por aquí es muy cálido. Lo que si lleva y mucho, es trabajo. Tal vez también, un poco del arte de telas y puntadas.

PD. La fotografía no le hace justicia en cuanto a los colores, ocurre como con tantas cosas de la vida, lo real, la realidad, no tiene parangón.

26 julio 2020

Aire de vacaciones...

Julio y Agosto suelen ser, por estas latitudes, meses de descanso, desconexión y salir a disfrutar de la naturaleza, la familia y los amigos.












Me vendría muy bien un poco de libertad a la intemperie y la inmensidad del horizonte en la mirada.



Teóricamente debería ser así, pero no lo es. Los brotes de contagios se extienden.

Así que quienes siempre hemos disfrutado haciendo lo que nos gusta y enriquece, aprovechamos la ocasión para disfrutar con las pequeñas cosas, los colores y las formas.










Lo de siempre: todo y nada; acortar el tiempo y llenar la vida; pensar, convivir y disfrutar siendo.












Dejar en la orilla del verano los pequeños horizontes de las preocupaciones y cargar la mochila con la inmensidad del azul y de la luz. Descubriremos al abrirla algo que nunca imaginamos: lo mejor de cada día.





PD. Os recuerdo amigos y deseo que estéis bien y os cuidéis, os dejo algo de los pequeños retos que tengo entre manos.

12 julio 2020

Buenos días





Buenos días madre, me dijo al entrar y me entregó esta rosa.


Y me basta  con su amor.

21 junio 2020

Quietud en movimiento





Bueno es pensar, imaginar, combinar puntadas y colores, mares y casas, soltando algas y peces, olas y torres que se inclinan con el viento, y llevan la vida donde quieren, porque todo cambia cada instante, y lo que se mueve y pulula tiene vida.












Todas las horas del día tienen algo que titila, posiblemente sea el amor, que lo llena todo de luz y de belleza, algunos lo intuyen y, dicen que en ellas está Dios, que nada tiene que ver con nuestro tiempo, pero lo llena todo.

Es la fuente que brota y el mar que recibe las aguas del cielo y de los ríos, y se mueve y no se llena, tiene vida, atrae, refresca, canta y sorprende con la suavidad o la fuerza de sus olas y es capaz de alimentar a los humanos.








Está hecho de gotas infinitas, unidas sin puntadas, y es todo tan inmenso, que el infinito se mira y se refleja tanto de día, como de noche con la luna.

De ahí surgió la vida y sigue, porque la vida es Dios. La quietud en movimiento. 

Así me lo parece. Y lo dejo en este cuadro que se llevará mi hijo a su casa, para que le acompañe, porque le dice algo, y me lo pidió como regalo para cada día.

10 junio 2020

Al hilo de la vida, sin detenernos...

Dando vida, poniendo sal y algo para alimentarse, tejimos historias, contando cuentos a los niños, inventando relatos, arropando, tiñendo las horas de colores y también las telas, enhebrando ilusiones y alentando con palabras, acogiendo en silencio, anudando angustias y esperanzas, girando la rueca o manejando la lanzadera de un telar, entrenando la mente de las personas a no darse por vencidas, ayudando a todos a soñar, mientras hilvanábamos verbos y adjetivos, le quitábamos el miedo a los números y a las notas musicales, a los mitos y fantasmas con una tiza o al son de una guitarra.











Bordamos, cortamos, cosíamos, pintábamos, cantábamos, dimos forma artística a la arcilla, al barro, a los chicles, a los ramos de flores, y hasta a los restos de trapos, con puntada escondida, convertimos en patchwork.
Hicimos punto y versos, nos enamoramos, supimos de susurros y melancolías, fuimos valientes -sin saberlo-, nunca tuvimos miedo o lo disimulamos,-para que nadie se creyera más valiente aunque tuviera fuerza-, intuimos , aprendimos viajando y también sin movernos, leyendo y escuchando, mirando al azul del cielo desde la ventana o escuchando las olas desde los acantilados, vimos zarpar los barcos y los despedimos agitando un pañuelo con el brazo extendido, con sentimientos contenidos, preguntas sin respuesta...




Todo eso y más, lo he recordado ahora, cuando han parado el mundo, y he tirado del ovillo de los recuerdos de mujer, docente, madre, ama de casa, amiga de mis amigos, con el gozo incansable, incontenible de vivir y agradecer el estar aquí y poderos decir: ¡Vivo, siento y sueño, que no es poco!