Después ya se pudo empezar a
poner orden. Debió ocurrir casi en un
abrir y cerrar de ojos. Porque en la
noche no podemos ni encontrar las cosas, ni buscar asideros.
Podemos andar a tientas por la tierra de
nadie, sin saber que podemos caer al
vacío al perder pie, o seguir haciendo estropicios en los seres que nos rodean,
en las cosas, en las palabras y en los huecos y los sueños.

Os animo a hacer este facilísimo cojín, es comodísimo para coser sobre él y tener la espalda en una postura correcta y con sus dos bolsillos tienes a mano tijeras, hilo...todo
Y luego, en algún momento libre, subir algo a esta ventana, para que puedan
también disfrutarlo mis amigas y amigos, que también, felizmente, formáis ya
parte de mi universo y de mi entorno.
Así de sencillo es mi post de
hoy. Gracias por estar ahí y por vuestros maravillosos comentarios.