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15 mayo 2020

¿Qué tenemos y a quién?

No salir no es sinónimo de entrar, ¿es estar dentro? ¿Dentro de casa o dentro de uno mismo?

En casa están mil cosas. Ninguna de estas cosas saben dónde están, ni por qué o para qué. Y no podemos estar a esa altura, como objetos.

Se puede estar dentro de casa y dentro de uno mismo. Entonces, ¿una ocasión para pensar? ¿En qué? ¿En quién?


Dicen que solo se tiene de verdad lo que se ama y lo que se da. Y cuanto más se entrega y más se da, más se tiene y menos necesitas.

Cuando se piensa así, dándolo todo, y necesitando poco, es enriquecedor para uno mismo y para los demás, y aunque supone  gran exigencia, si se consigue, lleva a la felicidad,  porque tenemos espacio para recibirlo todo en cada momento.

Las sucesivas donaciones, los sucesivos presentes que generosamente hemos vivido, nos han traído hasta aquí y nos han hecho y están haciendo como somos.

Pensar es revivirlo, no recordarlo. El presente nos regala el hoy, no el recuerdo del ayer. Es la vida que transcurre por nosotros, gracias a la generosidad de las donaciones de ayer.

La vida siempre nos da más de lo que necesitamos, por eso nos da alegría y dolor, ilusión y desengaño, pero sin que nada de lo que nos regala sea negativo. Todo es para poder dar y seguir creciendo. Si lo aceptamos sin miedo, vamos dando pasos aquí y ahora.

La clave es abrazarlo todo, aceptarlo todo, agradecerlo todo, ser feliz con lo que tenemos y seguir esperando y confiando.

La vida es el camino que el día pone delante de nosotros para ir hacia nosotros, pero es también el vehículo en el que vamos. Sabiendo que también se crece pensando en los demás, en quienes tenemos y en todos.

Estar confinados, nos ha permitido descubrir y amar a quienes tenemos y nos hacen felices. Cuando ya no estemos confinados será como vivir la paz, que siempre es de adentro hacia afuera.

PD. Pues esas casas -tantas estamos viendo estos días- de este proyecto  tapiz/cuadro en ejecución, me han traído esta reflexión que comparto.

15 junio 2019

Vivir sin esfuerzo

Respirar es vivir. Amar es vivir. Latir es vivir. Pensar es vivir. Pero todo, sin esfuerzo. Así de total y de sencillo.

Hacer lo que te gusta es también vivir y gozar de la vida. Caminar es vivir. No es llegar a la meta, es disfrutar del camino, del paisaje y de la convivencia.






Voy descubriendo que lo natural y lo sencillo me atrae y me transforma. Cada vez más simple. Me voy "descomplicando". Casi no distingo entre lo esencial y lo accesorio. Desde mi todo es importante, porque todo es yo.

Cuanto más espontáneo es todo, mejor me siento. Estar arriba, en mi taller, o abajo, en la cocina, ¿qué más da si estoy a gusto y soy feliz? Con música o en silencio, voy aprendiendo a estar conmigo.




Cuando salgo al jardín o voy al campo, siento las plantas crecer. Ellas no hacen ruido, hacen lo que tienen que hacer, sin prisa, sin esfuerzo. Preparan lo mejor de sí hacia lo alto, hacia la luz, y abren algo nuevo, su flor. 
Cada una distinta, sin compararse con otra, sin quejas, sin preguntas.








Y no se preocupan de las estaciones. Si tienen que dar fruto, cuando llega el momento, después de la flor, lo dan, y lo ofrecen sin mirar a quien, sin preguntar para qué.








Hace algún tiempo que no cuelgo en mi Blog, que trabajo sin subir lo que hago, que ni siquiera me esfuerzo en vivir, porque no es necesario para ser, para vivir, para sentir y gozar la vida.








No se puede ser ni tener más que a uno mismo. No hay que perder el tiempo en buscarse porque uno no se ha perdido ni está perdido. Con la única persona con la que quiero ir es conmigo y me encuentro muy bien acompañada, porque todos y todo va conmigo.





Hoy dejo este tapiz con casas variadas, en torno a una plaza de hexágonos que nacen de una estrella. Cualquier forma es posible y diferente si uno descubre la armonía. 
No hay relojes, el tiempo no existe. Solo hay formas y colores, y la luz en todo.
Un abrazo,
Ángela

05 mayo 2017

El árbol de la vida




El árbol de la vida con pájaros de patchwork.
                      
Todo llega cuando tiene que llegar,
el agua al rio y después al mar.
       
El agua es vida en los campos, en el monte
y la ciudad.
                       
                      








     
Hay que dar tiempo al tiempo,
para sentir el sol, para encontrar la sombra,
para echar la semilla y dejarla crecer,
hasta que las ramas se llenen de canciones,
y las aves encuentren el espacio adecuado
donde dejar su nido y que nazcan,
cobijados bajo las alas de una madre,






el árbol de familia,
el árbol de la vida,
tiene el encanto
de un milagro pequeño
de horas de cariño,
con vientos y borrascas,
de inciertos comienzos,
de bellas melodías.











El árbol de las hojas nuevas,
lo hice con todo mi cariño,
como recuerdo de todas
las vivencias
hoy en su cumpleaños,
para mi hijo Javier.







La foto que lo enmarca,
está sobre la fuente,
al lado de los pájaros
que hemos tenido,
desde siempre,
en el patio de casa,
y que al día de hoy
siguen cantando
y alegrándonos la vida.





















                                        



 Un beso.
 Ángela.






Medida del quilt 1,20 x 76cm. Todo hecho a puntada escondida.

16 noviembre 2014

...en Pamplona!

Alimentar la fantasía de los niños y dejar que jueguen es parte del aprendizaje. Hay que meterse en ese juego, ir por delante y dejarles libres. En el juego son ellos mismos –espontáneos- quienes se organizan.


 La vida es un juego y una aventura, cada día. También para los adultos. “Yo he crecido a mi pesar”,-dijo el pensador vasco- y sigue siendo verdad. Pero eso, también es un descubrimiento. 


A los niños lo que le gusta, además del juego, son las excursiones. Les propuse una aventura a un lugar lejano, donde podían encontrarse con desconocidos.
Sólo había un problema: yo no podía ir con ellos, porque tenía un compromiso.



Así que lo arreglamos… cargaron sus mochilas y… se fueron a la Exposición Nacional de Patchwork a Pamplona.

Sé que allí se han encontrado como en casa porque en todos los lugares hay gente encantadora, también en esto de la aguja y las telas.
Tienen que aprender que no les secuestran porque alguien les mire. Tienen que vencer el natural pudor de los artistas.
 

Dejar que vuelen libres y encuentren la expresividad en la sencillez y la normalidad .
Pero..¡¡¡ya les echo de menos!!! Estoy deseando tenerlos conmigo. Descubro, que el arte, no está reñido con los sentimientos.

Un beso a todas y todos.

08 junio 2014

Fantasías




Se contagia vitalidad, se multiplica...

Las estaciones son formas que la naturaleza utiliza para hablar. Las noches y los días son distintos abrazos de la vida, o pausas entre distintas expresiones de afecto y de vitalidad.
Los niños lo llenan todo, siempre, incluso cuando descansan. Despiertan sonrisas, ternura, raudales de mimos y cariño. Imprevisibles siempre. Milagros de alegría en pupilas que acarician cuando miran.




Sonrisas que nos hacen estar vivos, porque contagian y no nos dejan marchitar. El alma de los niños vuela o revolotea como las mariposas, como los sueños y anima a salir a su encuentro, dejando la monotonía.
Con ellos descubrimos el manantial infinito de la luz.
Nos descubren el más allá que nos regala cada día lo mejor.




Tuve el privilegio, de estar en contacto con los chicos, todos los años hasta el mes de junio, toda mi carrera. Una experiencia impagable, una deuda por cuanto me dieron siempre más que lo que yo pude ofrecerles.

Cuando se iban, me anunciaban la llegada del verano. Cuando volvían comenzaba no sólo el curso, volvían las risas, las preguntas, como si volviera a renacer la primavera.



Traigo todo esto en unas escenas de patchwork, porque llegan los meses del verano, aquí en España, y os tengo  que dejar.
Voy a acolchar y a rematar estos esbozos. Algo fantástico se me ocurrirá seguro, me voy con niños y en ellos la fantasía manda. Lo hago encantada y reecuerdo la copla: “sentaita en la escalera/ esperando el porvenir/ y el porvenir que no llega…”.

¡Mejor salir a buscarlo! ¡Queda mucho por hacer! ¡Tengo el verano por delante!
Envuelta en soles y colores, intentaré atar el porvenir de estas criaturas que no sé adonde me llevarán.


Os doy las gracias a todas y todos los que con vuestras afectuosas palabras habeis enriquecido mi espacio, y gracias también a los que el Blog me dice que pasais por aquí en silencio.


Estaré con tod@s y cada un@, porque nada es capaz de separarnos. Y si alguien, mientras tanto,os pregunta por mi… decirle simplemente la verdad: “Ángela pasa el verano,
con la prole singular de Reiko Kato”
Sed felices.