Mi lista de blogs

09 agosto 2022

El mejor regalo...








El silencio y la ternura que transmite un niño al ofrecer sus brazos para dejarse alzar, son un gesto y un idioma.








Cuando mira y te inclinas ofreciéndole los tuyos, lo levantas, abrazas y besas... sintonizas su corazón con el tuyo en el único lenguaje que la naturaleza nos ha enseñado a todos, en cualquier lugar del mundo y en cualquier país.
Es la señal de la espera y de la confianza juntas, libres, generosas siempre.


Crecerá con las horas y los días. Algún día serán intercambiables esos gestos.



Vive, late, respira cariño y siempre guardará en la pupila y en el corazón, el calor y el sentido del beso y la caricia.








Aunque haya cámaras y videos para todo, la imagen puede mostrar algo, pero se sitúa en otro plano, exterior, y tal vez frío.

Por eso, hoy quiero guardar únicamente de mi nieto, su respuesta inteligente, cuando le pregunto cuántos años cumple, muestra alegre su mano con un solo dedito levantado.

Así resume todo: tiempo, vida, inteligencia, amor y familia.

21 julio 2022

Aprendiendo a ser




Hay libros, pero... no que guíen. 
En el laberinto del silencio, se aceleran los pulsos y abrimos la mente cada día, sin saber, por eso vamos como ciegos. Recorremos el camino, de la mano invisible de la vida                                                                                                                                                                                                                                  
Las horas no se paran, ni los años que cumplimos se detienen.
Compartimos la misma biología con todos los que ayer, como nosotros preguntaban el por qué, o el para qué.
Y... no tenemos más respuesta que la mente y el latido. 


Así aprendemos. Aprendiendo a ser, siendo. Sin entrenamiento, ni espejo en que fijarse. Sin otro libro que la vida, que habla con latidos y silencios. 


                                                                                                                                                                                                                                                                                                    




La constancia, el amor y la paciencia, la familia y los amigos, el mejor descubrimiento.                                                                             

09 junio 2022

A callar, se aprende.


Callar no siempre es fácil. Aprender del silencio es algo que uno descubre por sí mismo y es gratificante.

Los acontecimientos que se vienen sucediendo, a todos los niveles, son como un volcán, que expulsa casi con fuerza un grito nacido muy adentro y un por qué.

Dicen que la palabra es plata, pero el silencio es oro.

Uno siente que no solo se aprende más callando, incluso se puede descubrir la profunda elocuencia de saber no decir nada y tener paciencia.

 El silencio que el viento lleva tiene tanta fuerza como el mar.



 Los colores del silencio parpadean desde las estrellas en la oscuridad, y se llenan de inmensidad.

Cuando el corazón descubre la conexión con la vida en todas sus formas de belleza y armonía, percibe todo lo que no se ve y existe. Es entonces cuando descubre lo que se manifiesta en el silencio.




El infinito que vive en el silencio y está más allá del tiempo, no necesita palabras, puede sentirse en un latido, una mirada, en el amor y es... infinita paz.




Nota: Alguna de tantas bellas fotografías de Ricard Pardo-Noxeus-, han completado mi pensar y sentir de hoy. Gracias.

04 febrero 2022

Pequeños instantes son la vida.





Nada será igual desde ahora, aunque lo parezca. Hablo de mi, de lo que siento.

Hay una vida nueva que todo lo ilumina y lo transforma
.









Los hilos generosos de la vida, han puesto en mis brazos la ternura asombrada de unos ojos profundos que me miran y sonríen.
La mano de un ángel roza mi cara con sus dedos y se estremece todo mi ser.


Instintivamente deseo guardar en el alma estos momentos.







Descubro la realidad del misterio que es mi nieto y el corazón se acelera.
Le estrecho contra el pecho con mis brazos, e intento pronunciar su nombre y solo puedo llenarlo de besos y de asombro.







Sucede algo parecido cada día. Y tengo que decirlo también hoy, que ya ha cumplido medio año.

La balanza de mi vida tiene desequilibrados los platillos. Mi alma y mi imaginación están en el más alto. En el otro, estamos el pequeño y toda la familia.
Ambos extremos vivo.



Mañana, los derroteros de la naturaleza, de la humanidad y el universo irán por donde quieran sin contar conmigo. Pero este momento, me llena de gozo, y su onda llega al infinito y más allá.

Seguro que la mayoría, cada uno a su modo, ha sentido lo que siento. Me alegra, porque íntimamente saben que es verdad, aunque cada uno lo vive a su manera.










No somos más que nadie. Los papás son imprescindibles y únicos. Los abuelos solo aportamos un poco de experiencia y mucho amor, hemos recorrido más caminos, sus etapas y vivencias y disfrutamos de otro modo que con nuestros hijos, por eso entregamos nuestro ser y esto nos permite sentir lo positivo de haber vivido.











Para "renacer", me basta con sentir la ternura de su sereno corazón.