04 noviembre 2009

Despedida






Decir “adios” es una de las cosas difíciles. Los que se despiden se rompen un poco por adentro. Por eso saltan las lágrimas. Por eso dicen: “vete con Dios”, o “quédate con Dios”. Por eso se repiten: “cuídate”. Sólo así pueden reencontrarse y otra etapa de alegría. La despedida, puede no ser distancia. Puede ser otra forma de presencia. Las despedidas que duelen, son las que llevan implícita la palabra “siempre”. Son las rupturas. Entonces no hay retorno.

02 noviembre 2009

Poesía de colores






Es que uno puede encontrar ahí una sinfonía de colores, una melodía, y también, como todo rima, un hermoso poema. La sombra es quien hace resaltar a la luz, esa paleta y esa gama de colores. No es una naturaleza muerta, es la sugestiva evocación de un instante que nos resulta cotidiano.

Los apellidos



Se gustan las personas. Tienen nombre. Los apellidos no se escogen, vienen solos, están ahí.
Cuando todo se acepta, llegan a ser importantes. Descubrimos que cada uno estamos aquí y ahora, porque somos el último eslabón de la cadena de un linaje. Y descubrimos su belleza cuando tenemos que trasmitirlos a esos milagros encantadores que son nuestros hijos. Darles nuestro apellido es seguir dándoles vida, o saber que viviremos un poquito en ellos.

01 noviembre 2009

Cerca de la ventana






Iluminan la casa la luz y los colores. Se llena de aroma la estancia. Todo es de una sencillez acogedora. Si la poesía pudiera encerrarse en un jarrón, cualquiera podría apreciarla. Pero la naturaleza nos regaló sus flores, para con ellas hacer los versos libres pero llenos de belleza que cualquiera,con un poco de gusto puede apreciar. Los pintores, intentamos con más o menos acierto, imitar a la naturaleza.

30 octubre 2009

Todo en casa



Los cestos, el banco, la fruta, las flores, el paño, todo es de pueblo. Es posible que los usos hayan sido muy diversos. El arte estaba en la luz dormido. En general, se va buscando utilidad. Pero eso es tan solo una de sus muchas posibilidades. La chispa no está sólo en las flores, por supuestso. La imaginación es lo que cuenta. En cada vivienda no sé quien, pero alguien o todos sus moradores, ponen un poquito de sensibilidad, de orden y de lo que llevan dentro para convertirla en un hogar cálido y entrañable. Cuando uno se acerca al pueblo, encuentra la gente sana, abierta, cariñosa y dulce que pone lo que son y lo que tienen a tu disposición. Tan solo tienes que disfrutar de todo, porque en una casa de pueblo no falta de nada y además de bueno, generalmente abundante. Trastos muchos, algunos ya muy viejos. A veces, alguien tiene ocasión de descubrirlos, y mirarlos de otra forma. Si se ha producido el hechizo es tan solo cuestión de dejar que la pátina del tiempo se enrede en la retina y el pincel.

29 octubre 2009

Bordar con arte






Hacendosas siempre. Antes bordando, tejiendo, cosiendo o haciendo bolillos. Pero sin dejar la casa, la limpieza, la familia. Es que tienen tiempo para todo. Hasta para hacer carrera y desempeñar con dignidad su rol
en las empresas siempre en plano de igualdad. Y aún así...
les queda tiempo para el ocio. Se lo expliqué una y otra vez a los que me preguntaban asombrados: “¡porque ellas nunca están ociosas!”.

28 octubre 2009

Tramposos






Jugar es bueno. El juego tiene el encanto de despertar al niño que hay en todo ser vivo. Pero hay mucha trampa. Los viejos cuentan cada historia...
Hasta los animales se asombran. Un destello de hermosura se puede captar en todo.

26 octubre 2009

El encanto de los cardos






Aquí, he metido lo más dispar del mundo. Los cardos y el puchero que yo había visto a la lumbre, con troncos y rescoldo. Nadie quiere los cardos, pero están ahí. La naturaleza los regala porque son bellos y sirven para apreciar los contrastes. La belleza no es monotonía. Siempre nos sorprende y enriquece.

25 octubre 2009

Cumbres al atardecer






La naturaleza cuanto más alta, está más limpia. Algunas veces está cubierta de blancura. Otras, el viento pinta los paisajes de formas tan raras y distintas, que nunca podremos imitarle. Los árboles están ahí dejándose mecer, porque les encantan los sonidos que la brisa y el cierzo arrancan de sus ramas. Los trinos de las aves no se ven, pero hacen más profundo el bosque y el paisaje.

22 octubre 2009

Un alto en el camino







No hay razón para seguir caminando a pleno sol. Quiero hacer un alto merecido. Quiero disfrutar de la sombra, sentada, en un rincón. Voy a rimar mis íntimos latidos, poniendo en paz mis sentimientos. Tal vez encuentre de esta forma, el reposo y la luz.