🎼🎶🎶😘
20 marzo 2019
20 febrero 2019
De ayer a hoy
El sol está en su sitio, el perfume en el aire, el azul en el cielo, los trinos en las aves, el cariño en los míos.
Poco puedo yo hacer, tal vez colgar mis sueños como adornos de la fiesta, o mi sonrisa agradecida por todo lo que encuentro y la mano tendida al que camina a mi ritmo y coincido en las redes y en los gustos.
No somos el que fuimos ayer. Pero gracias a que fuimos ayer, descubrimos lo que aprendimos y lo que hoy somos.
Los oficios de todos son quehaceres humanos.
No tengo que buscar en la memoria, para darle hoy oficio a mis manos sencillas.
Y cuando al fin, me siento en el taller, los colores, las telas, los hilos, los diseños, van encajando en la memoria y en la realidad.
La belleza y la vida se combinan y, casi sin quererlo ¡Todo encaja!
Abrazos
Ángela
16 diciembre 2018
El mejor regalo...la vida.
25 noviembre 2018
El poeta, el arte, el amor...


El poeta, hombre o mujer, no siempre escribe.
El poeta, a veces no tiene "tiempo" de escribir.
El poeta, que de verdad sueña, es capaz de mezclar los colores, de esculpir la alegría, de cantar mientras trabaja y gritar a la montaña.
Sabe tejer historias, coger al vuelo las hojas con mil fuegos del otoño, y levantar el mar para hilvanar su azul lleno de vida.
El poeta arroja otra luz en los atardeceres, espoleando las rutinas, se hace preguntas como versos, alegría con latidos de humanidad para los ojos.
El poeta con su corazón en bandolera marcha al universo cuando se le antoja beber en las estrellas, y escapa del agobio del trabajo, descansa mientras piensa y su imaginación dialoga con el ave, con la mascota y la luna, con la piedra y el árbol, con la sombra y el alba.
El poeta no tiene siempre que hacer versos, sino lo que le gusta. Y quien se acerca no sabe si es real lo que contempla, salido de las manos mágicas, tal vez virtuales, de un poeta, hombre o mujer.
El poeta, el arte, el amor, la música, no saben de estaciones.
Tampoco nuestras etapas lo saben, que tienen metas cada vez más profundas, gozos cada vez más sencillos, energías cada vez más contagiosas.
04 noviembre 2018
Para mi hijo
No hay nada más. Lo es todo. Siempre. Cada instante.
Más allá de sus fuerzas. De sus posibilidades. De todo.
Un hijo...un mundo. ¿Qué digo un mundo? El universo.
Unos ojos que te siguen. Un nombre, pura melodía.
Un huracán, un torbellino que llega y que te abraza.
Un ser que te besa, y el mundo se ilumina y se detiene.
Después, ¿de qué no es capaz una madre, por su hijo?
Se recuerda todo y se olvida todo, al mismo tiempo.
¿Importa que sea otoño, primavera, llueva o salga el sol?
Me derretía cuando contaba los años con sus dedos,
Más allá de sus fuerzas. De sus posibilidades. De todo.
Un hijo...un mundo. ¿Qué digo un mundo? El universo.
Unos ojos que te siguen. Un nombre, pura melodía.
Un huracán, un torbellino que llega y que te abraza.
Un ser que te besa, y el mundo se ilumina y se detiene.
Después, ¿de qué no es capaz una madre, por su hijo?
Se recuerda todo y se olvida todo, al mismo tiempo.
¿Importa que sea otoño, primavera, llueva o salga el sol?
Me derretía cuando contaba los años con sus dedos,
y cantaba con saltos en su cama.
O iba apagando velas mágicas, que de nuevo se encendían...
Y el sobresalto inquieto de su voz, al decir que tiene novia.
Pasaron los sustos de la fiebre, las carreras a la clínica,

las caídas de la bici o el golpe con el coche. Aprender. Vivir.
Vivir es un gozo con riesgo. Y amar y encontrar el por qué.
Desde el momento que sale por la puerta,
se lleva mi corazón a la intemperie, hasta su vuelta.
Al levantarse, para ir a trabajar: ¿hace frío mamá?
Y tengo que saber si llueve o nieva, aunque esté en la cama.
Sin vivir, cuando la noche se alarga, me besa y sonríe,
y sin pedir explicaciones me dice :"ya he llegado".
Al autor de la vida y al ángel que lo guía,
Me agradece las comidas y postres, porque son especiales.
No sé que inventar, para hacerle feliz, y se me ocurre
desde el patchwork, que las noches existen y tal vez
podría hacerle algo infinito y cálido, una colcha pensé,

con una gran mandala, como tantas que de niño pintó,
simbólica y alegre,"la rueda de la vida",
la vida en desarrollo, el amor progresivo,
que comienza en un punto pero nunca se sabe cuando acaba,
que se pierda en la bruma, en la niebla o en la luz deslumbrante
del infinito y más allá, donde terminan todos los caminos,
en un final cálido, agradecido, donde podamos encontrarnos.
Quedarán para siempre, con puntadas escondidas,
el recuerdo y el cariño de una madre hacia su hijo,
en el silencio elocuente del corazón,
y el lejano titilar de una estrella que sigue velando
por su felicidad, y por que se hagan realidad todos sus sueños.
Te quiero.
O iba apagando velas mágicas, que de nuevo se encendían...
Y el sobresalto inquieto de su voz, al decir que tiene novia.
Pasaron los sustos de la fiebre, las carreras a la clínica,
las caídas de la bici o el golpe con el coche. Aprender. Vivir.
Vivir es un gozo con riesgo. Y amar y encontrar el por qué.
Desde el momento que sale por la puerta,
se lleva mi corazón a la intemperie, hasta su vuelta.
Al levantarse, para ir a trabajar: ¿hace frío mamá?
Y tengo que saber si llueve o nieva, aunque esté en la cama.
Sin vivir, cuando la noche se alarga, me besa y sonríe,
y sin pedir explicaciones me dice :"ya he llegado".
Al autor de la vida y al ángel que lo guía,
les pido que me suplan,
allá por donde vayan, sus pasos y sus sueños,
porque ellos pueden verlo y yo se los confío.
allá por donde vayan, sus pasos y sus sueños,
porque ellos pueden verlo y yo se los confío.
Me agradece las comidas y postres, porque son especiales.
No sé que inventar, para hacerle feliz, y se me ocurre
desde el patchwork, que las noches existen y tal vez
podría hacerle algo infinito y cálido, una colcha pensé,
con una gran mandala, como tantas que de niño pintó,
simbólica y alegre,"la rueda de la vida",
la vida en desarrollo, el amor progresivo,
que comienza en un punto pero nunca se sabe cuando acaba,
que se pierda en la bruma, en la niebla o en la luz deslumbrante
del infinito y más allá, donde terminan todos los caminos,
en un final cálido, agradecido, donde podamos encontrarnos.
Quedarán para siempre, con puntadas escondidas,
el recuerdo y el cariño de una madre hacia su hijo,
en el silencio elocuente del corazón,
y el lejano titilar de una estrella que sigue velando
por su felicidad, y por que se hagan realidad todos sus sueños.
03 octubre 2018
Otro amanecer...
He descubierto a cielo abierto, que la Naturaleza ayuda, que el sol aparece después de cada noche, y que la brisa o la lluvia, -a veces tormentosa- son compañeras de camino. Nada nos puede herir, ni el viento huracanado, ni siquiera las lenguas aceradas, ni las opiniones o gestos que cortan o distraen de lo que somos o pensamos. Solo pueden herir o entorpecer, si les abrimos la puerta de la casa.
Al amanecer de esta nueva etapa, con esa transparencia que el cielo nos regala, quiero ver, sentir, gozar de toda la belleza que está ahí y me rodea. Es tanta...que no quiero perder, ni un segundo de la vida que me queda.
Desconozco muchas cosas, pero lo poco que conozco, en la montaña o en la ciudad, en el campo o en los amigos, ha tardado siglos para estar ahí, para ofrecerse en todo su esplendor a la vista de todos y que yo, al descubrirlo, pudiera saciar mi sed...
Una muestra del gozo de viajar, estaba cerca o tal vez lejos, porque todo es relativo, me refiero a la Selva de Irati, en la alta Navarra y sur de Francia. He sentido vibrar el alma, sin palabras, contemplando absorta la honda paz verde que entra por los ojos, y la luz que juega entre las hojas de las ramas inmensas en las hayas centenarias.
Nunca una alfombra me produjo al pisarla tal contraste de suavidad, aromas y sonidos.
Quiero seguir con mis puntadas, en el patchwork, uniendo telas, recuerdos y cantando, por si logro acercar con mis ideas, algo de lo que siento y vivo.
Pd. Os muestro dos bolsos iguales y distintos...policromía del otoño.
Hasta la próxima.
Un abrazo.
02 agosto 2018
Detalles
En la paz, trabajar es fácil.
Las cosas no se hacen solas, pero cuando uno se pone a hacer lo que le gusta, van surgiendo de forma suave, sencilla, colorida y...con cierta perfección.
Desde mi apreciación, casi todo lo que vemos, surge así, de forma suave, sin prisa y sin pausa, con desbordante y asombrosa belleza.
De la profunda oscuridad nocturna llega el alba, y luego el día.
La flor aguarda su momento atesorando encanto, y perfume para abrirse.
El agua fresca del manantial, clara y sin prisa, brota y fluye, imperceptible por su transparencia, llenando de vida cuanto toca.
El amor que sostiene el universo y todo, es perceptible en la risa de un niño y en los latidos del corazón de cada uno.
Feliz verano a todos.
Ángela.
Tengo algunas obras de mas calado ya terminadas que os mostraré más adelante.Estos son pequeños detalles de amistad, para llevar el móvil, las gafas,el boli, los documentos...
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